
MGuaty
Marrero, Cancun, Mexico
23
de septiembre de 2006
El
Tocororo o Tocoloro, es un ave endémica
de Cuba, fue escogido como ave nacional por resumir
en su pequeña anatomía los colores
de la bandera cubana. Parte de su plumaje es verde
y recuerda los campos de la Isla; su pecho es
de plumas blancas; su vientre, de un intenso plumaje
rojo; las plumas azules de la cabeza le conceden
el necesario retoque de elegancia; y el negro,
el gris y los tornasoles acaban por convertirlo
en una obra de arte.
Esta es un ave que no puede vivir en cautiverio,
muriendo de tristeza si se enjaula, por lo tanto,
refleja el carácter nacional cubano de
ser amantes de la libertad (nuestro espíritu
se encuentra cautivo desde hace 45 años).
Esta
avecilla pertenece a la familia de los Trogónidos,
la misma del Quetzal,, ave nacional de Guatemala
que fue venerada por muchos siglos en America
por los Incas, los Mayas y los Aztecas.
El
Tocororo, habita en las alturas en montes y bosques
espesos, se puede encontrar en la Sierra Maestra
en la provincia de Oriente, aunque ha sido vista
en las partes más altas de la Sierra del
Escambray en Santa Clara, y con menor frecuencia
en la Sierra de los Órganos en Pinar del
Rio.
Los
aborígenes le llamaban "guatini",
un nombre que continúa dándosele
en algunas de las provincias que componen la región
oriental del archipiélago.
Es
un ave de escasa movilidad y puede permanecer
en reposo por largo tiempo con su pescuezo encogido
y extasiada ante el paisaje, para moverse sólo
cuándo necesita procurarse alimento, como
frutas e insectos, que componen su menú
principal. Durante la caza sus movimientos son
rápidos y precisos, aunque sólo
recorre cortas distancias.
El
macho posee mayor tamaño que la hembra
y se conoce éste, por la poca consistencia
de su pico. La hembra aprovecha para construir
sus nidos en los huecos dejados en los árboles
por los pájaros carpinteros, sus huevos
son blancos y en número de 3 o 4, y emite
un sonido muy peculiar: “to-co-ro-ro”, de donde
procede su nombre. .El Tocororo está en
peligro de extinción y no se encuentra
en ninguna otra parte del mundo.
Afianzado
como la más bella de todas las aves cubanas
disfruta al máximo de su libertad en los
campos del archipiélago. Confiado, seguro,
encanta a quienes le ven y rechaza a los atrevidos
que, olvidando el legado de sus antepasados, intentan
encerrarlo para disfrutarlo en privado.