
Por
Maggy Guaty Marrero
Autor:
Carlos Enríquez -1900-1957
Título: "El Rapto de las Mulatas"
Técnica: óleo / tela
Dimensiones: 162.4 x 114.5 cm.
Año: 1938
Ubicación: Museo Nacional de Cuba,
Habana
Carlos
Enríquez una figura que permanece en los
anales de la pintura antillana, un orgullo de
la Cuba de antes. Cronológica y artísticamente
pertenece a la primera generación de artistas
cubanos modernos.
Nace
Enríquez el 3 de agosto de 1900 en la localidad
de Zulueta, Las Villas.
Es enviado por su familia a Philadelphia en 1920
para estudiar ingeniería, la vocación
hacia la pintura lo hace ingresar a la Academia
de Bellas Artes de Pennsylvania, de donde es expulsado
debido a que rechaza la disciplina y la enseñanza
convencional.
Regresa
a Cuba; pinta con intensidad desde 1923.
Ese mismo año viaja a Europa y reside en
París, iniciándose estéticamente
en el surrealismo.
Luego
de una etapa conocida como española, de
fuerte expresionismo con matices soñadores,
a mediados de los años 30 se define su
estilo personal, que da lugar a una de las mayores
piezas de la pintura cubana.
Carlos Enríquez nunca se proclamaría
surrealista, sino más bien cercano al expresionismo.
No por eso dejó de reconocer esa influencia
sobre todo en la atmósfera de sus escenas
de quirófanos de los años treintas,
y admiró profundamente al Bosco, para muchos
el principal antecedente histórico del
surrealismo.
Su
exposición en la galería del Lyceum
de 1934 en La Habana, es clausurada pocas horas
después de su apertura por lo audaz del
tratamiento de los desnudos femeninos; pero al
año siguiente obtiene premio en el Salón
Nacional de Pintura y Escultura con su óleo
"Manuel García, el rey de los campos
de Cuba".
Su
desbordada sensibilidad lo lleva al ejercicio
literario en el que se destaca con tres novelas:
"Tilín García", "La
Furia de Guaicanamar" y "La Vuelta de
Chencho" en las que recrea escenarios y situaciones
de profunda cubanía.
Expone
en Estados Unidos de América y México.
Muere en Mayo de 1957.
En 1959 la Dirección de Cultura Cuba organiza
una importante retrospectiva de su obra en el
Museo Nacional, Palacio de Bellas Artes.
El cuadro:
El
rapto de las mulatas (1938)
El
rapto de las mulatas, testimonio y resumen del
credo artístico del pintor, es referencia
clásica derivada de: "El rapto de
las Sabinas".
Utiliza los tres personajes fundamentales que
se repiten en su obra: la mujer, el campesino
y el paisaje cubano
El
rapto se produce bajo un cielo de tormenta, observamos
la pintura como envuelta en transparente velo,
sobresalen el verde brillante y el rojo fuego,
retoza con los blancos y las luces, todo ello
envuelto en un ambiente irreal de ensoñación,
de violenta irrealidad, como si huracanados vientos
recorrieran la escena. Las líneas son de
trazo rápido. Los detalles del escenario
no son importantes para el pintor, vislumbramos
palmeras de medio penacho. Al fondo divisamos
un caserío apenas perfilado. Los violentos
movimientos de los personajes parecen entrelazarse
unos con otro en monumental agitación.
La
acción está cargada de sensualismo,
surge el combate, los caballos se embisten, y
los machetes cortan el aire, las mujeres ofrecen
resistencia pero al final la fuerza bruta de los
hombres las somete en contra de su voluntad, las
pasiones y miedos del momento emanan del cuadro.
Los
personajes nacen de leyendas campesinas. La atmósfera
general establece sensuales nexos entre hombres,
mujeres, caballos, y machetes.
El color de la luz tropical vivifica el paisaje
insertándolo en un plano más real,
que el resto de la historia.