
Shelyn
Rojas
Mario Ortega Estévez es un tipo extraordinario.
Pasa de los 50 años. Extrovertido y con
múltiples motivaciones e intereses, no
ha tenido suerte.
Es
de la estirpe de los que no se adaptan. Pertenece
al linaje de los que exigen, quizás demasiado.
En
1980 renunció a la Libreta de Racionamiento.
La colocó en un sobre y la envió
por correo a Fidel Castro. Junto a ella escribió
una nota que decía: "La comida que
le da al pueblo, cójasela usted. A ver
si le crecen más la barba y las nalgas".
Por
esta razón fue arrestado tres días
después. Lo mantuvieron según testimonios
a "golpes y patadas en el c…", durante
quince días en Villa Marista, el cuartel
de la Seguridad del Estado.
Ya
puesto en libertad, pretendieron que aceptara
la libreta. Se negó. Desde entonces se
considera un ciudadano libre del sistema de racionamiento.
Su
"récord criminal" comienza cuando
fue llamado al Servicio Militar Obligatorio en
1970. Sus frecuentes deserciones lo zambulleron
en las prisiones militares. Al fin le declararon
"no de fiar" y causó baja.
Durante
ese periodo carcelario, conoció al ex preso
político Mario Chanez de Armas y colaboró
con él. Luego regresó a las prisiones
en repetidas ocasiones. La causa: intento de salida
ilegal del país.
En
1989 cayó sobre Mario Ortega el cerrojazo
del ostracismo. Como no le daban trabajo, desvalijó
teléfonos públicos. Por esto le
impusieron dos años de privación
de libertad.
Se
vinculó al Movimiento Cristiano Liberación
(MCL), y trabajó en la búsqueda
de firmas para el Proyecto Varela. Hoy día
integra el Partido Democrático 30 de Noviembre.
Ocupa el cargo de delegado en el municipio 10
de Octubre.
Pertenece
además al Sindicato Independiente de Trabajadores
de la Industria Ligera (SITIL), en calidad de
delegado nacional.
Mario
Ortega al fin encontró su camino. Confiesa
sonriendo, que no necesita que Castro lo libere
de la endemoniada Libreta de Racionamiento, ya
él se liberó hace años.