Se
llamaba José María López
Lledín y había nacido en Fonsagrada,
Lugo, España; pero todos lo conocían
en La Habana por el Caballero de París.
Con larga melena, traje negro y raída capa
negra, este personaje recorría las calles
de la capital cubana ofreciendo sus versos a los
que lo escuchaban y a veces rosas a las damas.
Algunos
decían que estaba loco, pero no era violento
y nunca atacó a nadie. Dormía donde
le sorprendía la noche, a veces frente
al Cementerio de Colón. No pedía
limosnas, pero sí aceptaba la ayuda de
los amigos que se ofrecían a ayudarlo.
Y así sobrevivía.
Existen
muchas versiones sobre el origen de este pintoresco
personaje. Se ha dicho que perdió la razón
por ser condenado a prisión por un robo
que no cometió. También se habla
de que el motivo de su demencia se debía
a que había perdido a toda su familia en
el naufragio del vapor Valbanera, hecho ocurrido
en la costa habanera en los primeros años
del siglo XX.
Ninguna
versión se ha podido documentar; pero lo
cierto es que el Caballero de París se
convirtió en un legendario personaje de
La Habana de los años cincuenta del siglo
pasado y que, en su honor, un popular cha cha
cha decía: -"Mira quien viene por
ahí / el Caballero de París".
Complazco
con esta viñeta al caballero Acisclo Miyares
del Valle, de Las Palmas, Gran Canaria.