
Por
María Teresa Linares
Desde
tiempo inmemorial la rumba ha sido una diversión
de un grupo afín de un nivel muy popular
que se manifiesta en diversos estilos o modos
de sonar.
Alejo
Carpentier menciona danzas del siglo XVIII con
nombres semejantes a los que hoy califican distintos
estilos de la rumba más apegada a la base
popular.
En
los grupos que la practican, se considera la rumba
como una fiesta o diversión, una manera
de reunirse, de tocar tambores, bailar y cantar.
Le dicen "rumbear", o "irse de
rumba" al hecho de participar en la fiesta.
Y se participa por todos en el grupo, unos tocando
los tambores, otros elevando el canto solista,
otros coreando, bailando o simplemente palmeando
el ritmo y moviendo el cuerpo en el sitio en que
se encuentran observando. Rumba es el nombre genérico
que se da al hecho de la fiesta y al género
musical.
La manifiesta afinidad del hecho sonoro está
presente en la combinación de alturas sonoras,
que se obtienen al percutir los parches; en la
distribución de los espacios temporales
--que establecen distintos ritmos en cada instrumento
de percusión para obtener una amplia franja
polirítmica--; en los timbres, que se suman
al complejo tejido o franja que acompaña
a las voces. Estas, la de un solista que alza
un canto libre, pero sujeto a especificidades,
y la de un coro que le responde, van expresando
una idea referida siempre a la vida cotidiana.
El solista inicia su canto con un lalaleo o diana,
como alertando a todos que se comenzará
su improvisación. Esta es un fragmento
sin texto que recuerda los lloraos o jipíos
de algunos cantos del antiguo jondo español.
La improvisación es una narración,
generalmente estructurada en varias décimas
seguidas. Luego cesa el canto improvisado y ordena
su respuesta al coro con frases simbólicas:
¡Güiro! o ¡Habla!.
Estos
elementos estructurales se trasladaron, desde
el medio popular en que surgieron a la rumba de
teatro "acompañada generalmente por
un piano o por guitarras--, y a la grabación
de discos con diálogos. Aquellos discos
se distribuyeron por toda Iberoamérica
o fueron llevados a España por los emigrantes
a su regreso, tal como había ocurrido en
el siglo XIX con las habaneras y los puntos cubanos.
Pero igualmente en la rumba estaban presentes
elementos de la música de España
"como la décima--, que se habían
integrado a los de origen africano que le dieron
sus primeras características. De manera
que hoy se escuchan rumbas flamencas con cajones,
rasgueos de la guitarra que recuerdan las percusiones
de aquel complejo tejido al que nos referíamos,
y, a la vez, escuchamos rumbas cubanas en las
que podemos reconocer elementos rítmicos
de la rumba flamenca, podemos escuchar la incorporación
de la guitarra sin que nos luzca ajena. Nos asomamos,
así por una ventana abierta, a la fronda
espesa formada por los sonidos de los metales
de varias alturas y timbres que ejecutan motivos
percutivos similares y sumados a los distintos
instrumentos de percusión: la voz grave
de las tumbas, la cáscara y los parches
de pailas, el bongó y el quinto.
Los
músicos que en distintas ocasiones llevaron
la rumba a los Estados Unidos se sumaron a la
sonoridad de las grandes jazzband. Xavier Cugat
fundó su propia banda para ejecutar rumbas
y congas sofisticadas en los salones del Waldorf
Astoria, y allí se le sumaron otros cubanos
como Rita Montaner, Nilo Menéndez, Miguelito
Valdés, María Antonieta Pons, Ernesto
Lecuona, Armando Oréfiche, los que se adaptaron
al nuevo estilo de sonoridad de los instrumentos
de viento y presentaron la rumba como un espectáculo
teatral.
Mario
Bauzá y Frank Grillo, también fundaron
sus orquestas con instrumentos tradicionales de
la jazzband y percusión cubana, los que
reproducían algunos elementos identitarios
de la rumba para ser bailada en los salones con
coreografías de pareja enlazada y el título
de rumba de salón. Así se le conoció
en las grandes capitales de otros países.
Las
jazzband habían tenido su entrada en Cuba
en los veintes, de manera que para ellos no era
ajena la sonoridad de los metales en los géneros
bailables, y al incorporar la guaracha, la rumba
y la conga se les denominó "de salón"
para diferenciarlas de las formas primarias en
que se utilizaban: la guaracha en el sainete teatral,
la conga en los desfiles por las calles, "arrollando"
al compás de los tambores, y la rumba en
un local familiar con el grupo de amigos y parientes
más allegados.
El
traslado de estas formas a otros países
pudo haber estado determinado por la demanda y
distribución de discos en Norte e Iberoamérica,
lugares para los cuales había que ofrecer
un producto homogenizado que fuera aceptado en
un amplio mercado, en el cual no tuviera cabida
una legítima "rumba de cajón",
difícil de entender y asimilar en otros
contextos sociales.
Cuando
Chano Pozo llegó a los Estados Unidos procedía
de un ambiente popular en Cuba, en el que tocaba
rumbas y congas populares. Y entre muchos sectores
de la juventud cubana se escuchaba y disfrutaba
la música norteamericana más a la
moda, la cual influía en los modos de instrumentar
la música cubana bailable, y en formas
de crear e interpretar canciones, hasta traducir
al español algunas canciones norteamericanas
que estuvieran muy de moda. De manera que la interpretación
en los tambores de los ritmos de la rumba cubana,
combinados con ritmos de música nortemaericana
interpretados en la orquesta de Cab Calloway,
impresionaron a Dixie Guillespie y a otros músicos
que se sumaron a una nueva sonoridad afronorteamericana:
el bibop.
Pero
el hecho real es que este producto influyó
nuestra propia música del sector urbano.
También nuestros conjuntos adoptaron los
cambios y los cristalizaron. Los grupos de jazzband
cubanos como la Orquesta Casino de la Playa, con
Miguelito Valdés y el pianista Anselmo
Sacasas, La Orquesta Lecuona Cuban Boys, con el
pianista Armando Oréfiche, Machito y sus
Afrocubans, en New York, popularizaron gran número
de rumbas como Nagüe y Blen Blen Blen, de
Chano Pozo, Para Vigo me voy, de Ernesto Lecuona,
la Rumba Blanca, de Oréfiche. En Cuba,
Arsenio Rodríguez organizó su conjunto
de sones ampliando el formato primario del sexteto
con la inclusión de tumbadoras, cuatro
trompetas y piano. Con este conjunto ejecutó
guaguancó-sones y rumbas, como aquellas
famosas Timbilla y otras que dedicó a dos
rumberos famosos Roncona y Malanga. Estas rumbas,
aunque procedían de aquellas más
primarias, se bailaron estilizadamente con la
coreografía de pareja enlazada que se usaba
en las "academias de baile".
A
partir de la influencia de aquellos músicos
cubanos incorporados a grupos norteamericanos
o de otros sectores latinos en el barrio de New
York, y los intercambios que ocurrieron, se fue
ampliando la participación de otros músicos
y artistas cubanos que viajaron en jiras artísticas
por los Estados Unidos e Iberoamérica,
entre los que no se debe dejar de mencionar a
Julio Richars y Carmita Ortíz, pareja de
rumba estilizada para el teatro que recorrió
los más importantes escenarios
Por esto nada es ajeno a la rumba de hoy. La tecnología
ha permitido el acercamiento a sonoridades contemporáneas
sin que se pierda la esencia de la tradición.
Con ella incorporamos el bajo eléctrico
en un plano percutivo más, el violín
en un canto espiritual a los ancestros, cuando
eleva una diana y combina un toque contemporáneo
que se suma a aquella diana tradicional que dice:
a la mbala ilebé ilebé le mbelé
que aparece en algunas rumbas. Nos permite también
incorporar el piano eléctrico y la sonoridad
actual de la jazz band, que nos acompaña
desde los años veinte cuando músicos
cubanos--, Xavier Cugat, primero, y Frank Grillo,
Mario Bauzá y Chano Pozo luego, -- llevaron
la rumba y el son al barrio latino de New York.
La rumba y el afro llegaron también a París
y España con Rita Montaner, el Sexteto
Nacional y Antonio Machín. ¿Qué
nos puede resultar ajeno en este momento, cuando
reconocemos en un amplio espectro internacional
la rumba cubana? Esta rumba de hoy plasmada en
grabaciones por los grandes maestros, los virtuosos
rumberos mayores a quienes se les rinde tributo,
envían de nuevo al mundo el mensaje de
la más pura expresión de cubanía.
Allá va de nuevo la rumba hoy.