
ENTREVISTA
con el autor de
"Fidel,
El tirano favorito de Hollywood"
(extracto
de la entrevista realizada a Humberto Fontova
por Jaime Glazov, el 17 de mayo de 2005, para
FrontPageMagazine.com)
FrontPage:
¿Qué le llevó a escribir
este libro?
Humberto Fontova: Sobre todo la avalancha de tonterías
que se dicen continuamente, en los medios de comunicación
y en los círculos académicos y de
celebridades, sobre Cuba y Castro. Ya sabe: “Castro,
el benefactor de los pobres, de los oprimidos....
Cuba, en realidad un agujero de pobreza y opresión,
ahora resulta ser el Shangri-La de la Sanidad
gratuita y la literatura universal.
Una cosa es oír estas bobadas en boca de
Danny Glover, Ed Asner, Dan Rather, etc. Puedes
esperarte algo así. Pero otra cosa es escucharlas
en boca de mi antiguo profesor universitario Stephen
Ambrose. A finales de los setenta, yo tenía
que quedarme sentado en clase escuchando cómo
el profesor Ambrose “cantaba” los méritos
de Fidel y del Che. También tenemos a Colin
Powell. Mientras, por un lado, explicaba en las
Naciones Unidas el caso de Sadam Hussein, por
otro decía: “Castro ha hecho cosas buenas
por Cuba”.
Es difícil saber por dónde empezar
cuando oyes toda esta basura. Pensé que
una buena forma de hacerlo sería escribir
un libro.
FP:
Cuéntenos algo de los horrores del Gulag
de Castro.
HF: Comencemos con sus dimensiones. El Gulag de
Castro tiene más prisioneros políticos,
en términos de población y proporcionalmente,
que la etapa anterior a la guerra de Hitler, e
incluso de Stalin.
Así mismo, los prisioneros políticos
más antiguos DEL SIGLO han pasado su infierno
en el Gulag de Castro: Mario Chanes de Armas,
Ángel de Fana y Eusebio Peñalver
han estado encerrados en las mazmorras de Castro
durante treinta años. Para verlo con cierta
perspectiva, Alexander Solzhenitsyn fue el prisionero
de Stalin durante ocho años. Y, ¿quién
ha oído hablar de ellos? Hoy todos viven
en Miami. ¿Dónde está la
entrevista con ellos en 60 Minutos? ¿Dónde
la declaración de las Naciones Unidas pidiendo
su liberación? En lugar de eso, el régimen
de sus carceleros está en la Comisión
para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
Peñalver es el prisionero político
negro más antiguo de todo el siglo. Ha
pasado más tiempo encarcelado que Nelson
Mandela, pero ¿dónde estaban los
importantes defensores de los derechos de los
negros Jesse Jackson, Charlie Rangel, Maxine Waters,
etc.?
Por primera vez en la historia de Cuba miles de
mujeres fueron encarceladas y enviadas a los campos
de trabajo. Las mujeres cubanas, actualmente,
tienen la tasa de suicidios más alta del
mundo. Esto no impide a Diana Sawyer, Barbara
Walters y Andrea Mitchell adular a Fidel cuando
se encuentran en su “gloriosa” presencia.
FP:
¿A qué fuentes ha acudido para documentar
este libro?
HF: Como te puedes imaginar, hay una tremenda
labor de investigación y una gran cantidad
de documentación en este libro. Muchas
de las fuentes provienen de libros publicados
en español en lugares como Madrid, México
y Buenos Aires. Pero, lo más importante
proviene de las entrevistas realizadas a testigos
que tuvieron un importante papel en este drama.
Mi propio padre fue, durante un breve período
de tiempo, prisionero político. Yo mismo
tengo familiares que lucharon hasta la última
bala en Bahía Cochinos y, después,
condenados a muerte, pasaron dos años en
las mazmorras castristas. Pero esto no tiene nada
de especial. Hoy en día es casi imposible
encontrar alguna familia cubano-americana que
no haya tenido algo que ver en cualquiera de estos
acontecimientos que ponen los pelos de punta.
FP:
¿Quién fue realmente Che Guevara?
HF: Un inútil, un bobo, un cobarde y un
asesino de masas. Era el asesino en jefe de Castro.
“Para ejecutar hombres no es necesario un juicio”,
es una de sus famosas frases. “Estos procedimientos
son detalles burgueses. ¡Esto es una revolución!
Y un revolucionario debe convertirse en una fría
máquina de matar impulsada por puro odio”.
Era el “héroe de las guerrillas”, alguien
que, en la vida real, jamás luchó
en una guerra de guerrillas. Cuando finalmente
participó en una, fue derrotado.
Era un frío asesino que ejecutó
a miles de personas, sin juicio previo; alguien
que permanecía levantado hasta el amanecer
firmando las sentencias de muerte de hombres honorables
e inocentes; alguien cuya oficina en La Cabaña
tenía una ventana desde la que poder ver
las ejecuciones... ¡Y, hoy, su imagen adorna
las camisetas de gente que está contra
la pena de muerte!
Era el primer comunista Ministro de Industria
de Cuba cuyo principal slogan en 1960 fue “¡Industrialización
acelerada”, y cuyo sueño era convertir
el país en una gigantesca, burocrática
e industrial granja de hormigas. ¡Y hoy
aparece en los pósters de ecologistas y
anarquistas que gritan contra la industrialización!
Quizás, algún día, un psicólogo
competente pueda explicar esto.
FP:
Profundicemos un poco más en la morbosa
psicología de los que veneran a asesinos
en masa como Fidel y Che.
HF: Lo que más me llama la atención
de estas personas es que cuanto más cruel
y represivo es un régimen, más popular
se hace entre ellos. Piénselo un momento.
La Unión Soviética nunca fue tan
popular entre los intelectuales de izquierda como
durante el “reinado” bañado en sangre de
Stalin. China fue el Shangri-La de los izquierdistas,
precisamente, durante la carnicería de
la Revolución Cultural de Mao. En los años
sesenta y setenta Cuba tenía el mayor número
de presos políticos de todo el mundo.
Todo esto ocurría al mismo tiempo que Norman
Mailer jaleaba a Castro como “El mayor héroe
de nuestro Hemisferio”. Al final, te rindes, yo
por lo menos lo hago. No puedes seguir esperando
que esta gente demuestre el más mínimo
sentido común.
FP:
Siempre imaginé que se haría justicia
con Cuba y que Fidel sería juzgado por
crímenes contra la Humanidad por un tribunal
internacional.
¿Piensa que sería posible? ¿De
qué sería acusado y cuál
sería la sentencia?
HF:
Permítame comenzar con un ejemplo: Carlos
Santana acudió a la ceremonia de entrega
de los Oscar exhibiendo, orgulloso, una camiseta
con la imagen de Che Guevara. Se plantó
delante de los fotógrafos, en la entrada,
sonriente y haciendo bromas mientras se abría
la chaqueta: “¡TA-CHAN!”.
Pues, entérate de esto, Carlos: a mediados
de los 60 Fidel y el encantador icono de tu camiseta
instalaron en Cuba campos de concentración
para, entre otros muchos, “elementos antisociales
y delincuentes”. Además de con bohemios
y homosexuales, estos campos fueron llenados con
“roqueros”, que, según Fidel y Che, eran
“inútiles delincuentes”. Un “roquero” era
un joven miserable que quería escuchar
la música rock del Imperio Yankee en Cuba.
Aquí lo tienes, Santana exhibiendo orgulloso
el símbolo de un régimen que consideraba
una ofensa criminal escuchar su música.
Los miles de víctimas de Castro nunca verán
que se hace justicia. Sencillamente, nunca pasará.
Para explicar esta exasperante hipocresía
utilizaré una frase de James Burnham de
su clásico Suicide of the West: los izquierdistas
no pueden atacar, de corazón, al comunismo
por miedo a herirse a sí mismos en el proceso”.
Armando
Valladares fue testigo de primera mano de esta
hipocresía mientras trabajó en las
Naciones Unidas: “Lo que más me impactó
de los políticos de UN durante el tiempo
que estuve allí –escribe en el prólogo
de su libro Contra toda esperanza- fue el doble
rasero de muchos gobiernos, particularmente la
actitud del español bajo el mandato del
presidente socialista Felipe González.
Mientras estuve en Ginebra, unos amigos de España
me enviaron copia de un informe confidencial sobre
la violación de los derechos humanos en
Cuba, preparado en secreto por la propia cancillería
española. Este informe documentaba las
sistemáticas torturas y crímenes
y el trato inhumano y degradante que sufrían
los prisioneros políticos en Cuba. Pero
el documento oficial del Ministerio de Asuntos
Exteriores español concluía su informe:
“Pero, a pesar de todo, no podemos condenar a
Castro porque eso daría la razón
a los americanos”.
Aquí
lo tienen. Castro saldrá indemne de sus
carnicerías porque todavía esta
considerado como el símbolo del sentimiento
antiamericano, por lo que no puede hacer nada
malo. Según el investigador cubano-americano
Armando Lago, el número de muertos de la
Revolución cubana ronda los 110.000. Están
incluidos niños de 14 años ejecutados
por los pelotones de fusilamiento y muchas mujeres,
prisioneras políticas, que perecieron por
los malos tratos sufridos en prisión. ¿Qué
significa la justicia para este carnicero? Vimos
un ejemplo en Nuremberg y Tokio tras la Segunda
Guerra Mundial ¿no? Ahora sería
maravilloso si los carniceros comunistas tuvieran
la misma dosis de justicia.
FP:
¿Cómo ve el futuro de una Cuba post-Castro?
HF: Me gustaría ser optimista, pero, en
su lugar, seré honesto. Ahora, sí
puedo ser optimista al pensar en una Cuba post-Castro.
Pero, sospecho que se refiere a una Cuba post-
Fidel Castro. Raúl Castro es el seguro
sucesor de Fidel. Controla el ejército
cubano, que es el que maneja el turismo y la industria
de la exportación. Algunos dicen que Raúl
ha estado manejando Cuba durante los diez últimos
años, con Fidel como portavoz. Cuando Raúl
tome todo el control, probablemente abrirá
un poco el sistema económico, como China
a comienzos de los ochenta, y mantendrá
las ataduras en lo político.
Para que las cosas cambiaran realmente en Cuba,
Fidel, Raúl y un par de grandes figuras
militares tendrían que desaparecer. No
hay ningún Deng ni Gorvachov a la vista
en Cuba. El mismo Raúl dijo hace algunos
años “Si algún Gorvachov cubano
asomara su cabeza por aquí, nosotros se
la cortaríamos”.
Cortesia
de Martha Colmenares desde Venezuela. www.sinmordaza.net