
Daisy
Ballmajo
MANUEL EDUARDO SOTO
El Nuevo Herald
Daisy
Ballmajo Cubana 'de pura cepa' que asegura haber
hecho periodismo de avanzada en la isla , afirma
que participar en 'La Cosa Nostra' le ha enseñado
mucho.
BROMAS
EN SERIO
Aunque
en el programa nocturno La cosa nostra, que trasmite
de lunes a viernes el Canal 41-WJN América
Teve, lo que prima es la improvisación,
las bromas y la frivolidad, una de sus panelistas,
la periodista Daisy Ballmajó, se toma muy
en serio su participación.
Para
empezar, se preocupa e insiste en que se escriba
correctamente su nombre y apellido, muy poco común
y de origen catalán (aunque podría
empezar por advertir de ello a los productores
de su propio programa, ya que en los créditos
de éste dice ''Deisy Balmajov'' en vez
de ``Daisy Ballmajó'').
Además,
al día siguiente de esta entrevista, envió
un correo electrónico con un detallado
currículum profesional para que tampoco
hubiera confusión alguna después
de la agradable e interesante conversación
de más de una hora de duración.
''De
Cuba emigré a República Dominicana,
donde me abrieron los brazos y me trataron como
si fuera de allá'', contó. ``Pero
había algo que me decía que no eran
mis cubanos a los que me dirigía y ayudaba
cuando trabajaba en la televisión de mi
país. Eso yo lo he vuelto a sentir aquí;
aquí sé que les estoy hablando a
mis cubanos, aunque les hable también a
los colombianos, nicaragüenses, etcétera.
Pero les hablo a mis cubanos porque hay un lenguaje
común, que yo sentía que me hacía
mucha falta en Santo Domingo''.
Nacida
en Guantánamo, se graduó de periodista
en la Universidad de La Habana, luego de lo cual
Daisy comenzó a trabajar en el canal CHTV
de la capital cubana, donde señala que
``marcó un verdadero cambio en la manera
de hacer televisión y periodismo en un
país donde la censura es la norma''.
De
esta forma, se arriesgó con su equipo a
tratar temas políticamente delicados como
el de las jineteras, los niños limosneros
que acosaban a los turistas, el estado calamitoso
de los hospitales y la extrema pobreza.
''Quizás
no haya sido mucho, pero sin duda era la primera
vez que se hacían estas cosas en la televisión
cubana y las autoridades lo permitían porque
el canal sólo se veía en la capital'',
explicó la rubia y siempre sonriente profesional
de la noticia.
Tras
un tiempo como conductora de un programa musical,
en el cual mostraba videos de artistas cuestionados
que ''sólo nos atrevíamos a poner
nosotros'', pasó a ser la anfitriona del
noticiario nacional de la televisión cubana
los domingos. Sin embargo, y a pesar de esos logros,
llegó el día en que decidió
que ya no podía soportar la situación
que se vivía en su país y emigró
a República Dominicana, donde vivió
cinco años, se dio a conocer vastamente
en varios programas e incluso adoptó la
nacionalidad dominicana.
Gracias
a su pasaporte dominicano pudo viajar a Miami
invitada por el presidente de América Teve,
el argentino Omar Romay, quien luego le tramitó
una visa destinada a las personas con talento
extraordinario y así fue como llegó
a formar parte del polémico programa La
cosa nostra, donde su seriedad contrasta marcadamente
con el ambiente festivo y frívolo que reina
en sus 60 minutos de duración.
''La
formación de un periodista en Cuba es meramente
ideológica'', dijo Ballmajó refiriéndose
a la carrera de periodismo en su país natal.
``Además de toda esa formación técnica
que le dan a cualquiera --cómo hacer una
noticia, cómo se diferencia una entrevista
de un reportaje, de una crónica, de un
editorial de un periódico-- todo lo demás,
básicamente, responde a los intereses de
ese régimen y de lo que quieren enseñar
desde pequeños a todos. Sabemos que nadie
paga por la educación pública, pero
detrás de eso hay un sistema de adoctrinamiento
a todo el mundo, y eso llega hasta la universidad
y la carrera de periodismo no está exenta
de eso''.
Y
a pesar de que en Miami no ha tenido oportunidad
de tener su propio programa de televisión,
Daisy se siente feliz de formar parte de La cosa
nostra, programa que según asegura ``me
ha enseñado mucho''
'Yo
he aprendido mucho de ese programa. Al principio
me dio mucho terror. Pensaba que no iba a durar
dos semanas. Y me fui integrando de alguna manera,
sin perder mi estilo. Yo me dije: `bueno, vamos
a ver cómo sobrevivo', porque ese programa
me ha enseñado mucho. Me ha enseñado
a ser muy sincera, a tener respuestas rápidas
y ágiles ante determinadas situaciones
que se presentan. No hay nada preparado cuando
salimos al aire. Lo que tú digas es responsabilidad
tuya''.•