Por Ramiro Anzit Guerrero *
Noviembre 30, 2005
A
pesar de que Fidel Castro (79) ha designado a
su hermano Raúl como su sucesor en la conducción
del régimen en caso de muerte, los Estados
Unidos recientemente crearon la Oficina para la
Reconstrucción y Estabilización
de Cuba para planificar el después de la
caída de Castro. Esto se hizo dentro del
marco del Departamento de Estado en colaboración
con el Departamento de Defensa y a cargo de Caleb
McCarry, designado por Condoleezza Rice. La Oficina
buscaría asegurar la transición
democrática y pacifica en la Isla caribeña
a la vez que procuraría asegurar el libre
mercado.
Entre
las estrategias que plantea el gobierno estadounidense
esta la de debilitar las medidas y medios de supervivencia
de la dictadura castrista, por medio de la implementación
inmediata en el país de ayuda alimentaría
y medica, subsidios y un sistema educativo con
nuevos planes de estudios para las escuelas básicas.
Cabe destacar que para cumplir con este curso
de acción sería necesario contar
con la colaboración de los grupos disidentes
que se encuentran actualmente en territorio cubano,
y los exiliados cubanos residentes en los Estados
Unidos, que son los principales impulsores de
los cambios dentro de la actual Cuba y posiblemente
los únicos que podrían contener
a las personas que quieran realizar un éxodo
masivo a los Estados Unidos después de
la caída del régimen.
El
disparador para la creación de la Oficina
de la Reconstrucción habría sido
un informe de la CIA que destacaría la
precaria salud de Fidel Castro. El líder
cubano padecería la enfermedad de Parkinson
desde 1998, lo que demostraría actualmente
los cambios fisiológicos visibles que presenta
Castro como problemas para caminar y los defectos
del habla que se traducen en los discursos públicos
en las palabras confusas y como se desvía
del tema central que expone en los mismos. Este
deterioro físico se habría traducido
en los desmayos que padeció Castro, las
caídas y el hecho de no haber ido, como
es su costumbre, a visitar los lugares afectados
por el huracán Wilma.
La
realidad demuestra que a pesar de las actividades
de prospección que esta emprendiendo el
gobierno estadounidense, el futuro de Cuba es
incierto ya que aunque caiga Castro, la sociedad
de ese país tendría que buscar un
encuadre posible de enmarcarse dentro de la economía
de los Estados Unidos, cuestión que después
de más de 40 años de régimen
socialista habría oxidado los engranajes
del sistema para poder integrar un mercado libre,
abierto y sin restricciones con la posibilidad
de un equilibrio en el marco de un desarrollo
con autonomía.
El
dilema principal se encuentra en la forma de realizar
la transición cuando las estructuras de
la nación caribeña han estado anquilosadas
por casi medio siglo. Este cambio, ante la caída
del régimen castrista puede darse de forma
abrupta o paulatina, la cuestión esta en
como responderá una sociedad que ha vivido
bajo la opresión militarista (ejercito),
la domesticación conductista intelectual
(censura) y el sistema de nomenclatura (partido)
ante el desafió de ser un país libre,
democrático e independiente con capacidad
de autodeterminación en un mundo con nuevos
desafíos como el crimen organizado, el
terrorismo, la pobreza y el desempleo.
*
RAMIRO ANZIT GUERRERO: Buenos Aires (1976). Abogado
(USAL). Magíster en Estudios Estratégicos
(INUN). Doctorando en Relaciones Internacionales
y en Derecho Penal (USAL). Autor del libro ‘Terrorismo,
Análisis de un Condicionante Critico’ y
coautor de la ‘Las Religiones en la Época
de la Muerte de Dios’. Presidente del Centro Argentino
de Estudios sobre Terrorismo (CAET). Especialista
en Contraterrorismo. Consultor de KLA- BE news.com