
Parlamento viene de “parlar”
Yoani Sánchez (1975), Cuba
Licenciada en Filología. Reside en La
Habana y combina su pasión por la informática
con su trabajo en la Revista Digital Consenso.
yoanisanchez@desdecuba.com
Desde hace una par de días hay un nuevo
parlamento. Fíjense que no digo “tenemos”,
sino que echo mano de la forma impersonal, lejana
y ajena. Estos 614 diputados que han asegurado
su puesto en la Asamblea Nacional, tendrán
–durante los próximos cinco años-
la aburrida tarea de asentir, unánimemente,
ante cada proyecto de ley. El ejercicio de levantar
la mano, en señal de conformidad, les
ocupará una buena parte del tiempo de
las sesiones. Mientras que la mordaza impuesta
por la “Modificación Constitucional”
del 2002, les recordará que “el socialismo
es irrevocable”.
Verlos
tan disciplinados, tan correctos, extrañamente
callados en sus sillas, me deja una rara impresión
de “parlamento” que no “parla”. Más bien
parece un grupo de espectadores, increíblemente
uniforme. No recuerdo una sola discusión,
un solo acaloramiento surgido en las monótonas
reuniones en el Palacio de las Convenciones.
Nadie con las venas del cuello hinchadas, ni
un solo parlamentario diciendo “No, eso no voy
a aceptarlo”. Tampoco ha ocurrido el aplazamiento
de una sesión, ante la imposibilidad
de ponerse de acuerdo. Resulta sospechoso que,
en un país donde se hace difícil
dialogar y llegar a un arreglo, haya más
de medio millar de personas en consenso.
Ya
ustedes saben que me obsesionan las palabras
y sus significados (manías de filóloga),
de ahí que propongo no seguir llamando
a esto un “parlamento”. Digámosle lo
que es realmente: un abultado grupo de “oyentes”,
un selecto, respetuoso y obediente “auditorio”.
Tomado
del Blog Generacion
Y de Yoani Sanchez.
Foto
de Archivo.