
Curiosidades del comunismo
Tania Díaz Castro
La Habana, Cuba, Noviembre de 2007.
Mientras por orden del régimen cubano
se celebraba en La Habana un aniversario más
del triunfo bolchevique de 1917, el presidente
ruso Vladimir Putin visitaba un antiguo polígono
de tiro de Butovo, en las afueras de Moscú,
donde más de veinte mil personas fueron
ejecutadas por orden de la policía política
de ese país.
No es de extrañar dichas celebraciones
en Cuba, que en ningún momento compartió
el pueblo. El gobierno de Fidel Castro, que
mantiene en prisión a decenas de opositores
pacíficos y periodistas independientes
sólo por pensar distinto, festeja con
gran júbilo esa historia tenebrosa del
comunismo estalinista, cuyas represiones políticas,
según expresó en días pasados
el presidente Putin a la agencia rusa Interfax,
“costó la vida a entre uno y dos millones
de personas con ideas propias, que no temían
expresarlas en público”.
Y dijo mucho más el presidente ruso ante
una gran cruz en Butovo: “Debemos hacer todo
lo posible para no olvidar nunca esa tragedia
que eliminó a la gente más preparada,
la flor y nata de la nación”.
Putin acusó al antiguo régimen
soviético de haber intentado poner en
práctica unas ideas atractivas a primera
vista, pero vacías en la práctica,
por encima de los valores humanos fundamentales,
como el derecho a la vida y la libertad.
Esos derechos -entre otros-, no los tiene en
cuenta el régimen castrista, experto
en hacer loas al viejo comunismo estalinista:
mata lentamente a los opositores políticos
en celdas infrahumanas, y prohíbe la
libertad de pensamiento a los que tratan de
construir pacíficamente una sociedad
civil.
Los centros de derechos humanos de Rusia señalan
que en ese país aún viven 800
mil personas víctimas de la represión
política soviética, muchos de
ellos niños huérfanos que perdieron
a sus padres por orden de José Stalin.
La cifra de niños cubanos huérfanos
aún se desconoce, no así las víctimas
mortales del castrismo: más de cinco
mil fusilados y decenas de miles entre guerrilleros,
presos políticos, asesinados extrajudicialmente
y soldados de UNITA.
Es lógico, pues, que el régimen
del convaleciente Fidel Castro, seguramente
por orden suya, celebre la muerte de 30 millones
de seres humanos como consecuencia de las represiones
políticas de la Unión Soviética
entre 1917 y 1991, y también que no tendrá
en cuenta el consejo de Putin, cuando expresó
a Interfax: “El debate político no debe
salirse nunca del marco de la discusión
culta y civilizada”.
Imagen:
Stalin.