
Diario GRANMA
ÖRGANO
OFICIAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Riflexiones
del Comandante en Jefe (5)
LOS
SUPERREVOLUCIONARIOS Y LA CICUTA
Los superrevolucionarios son una mezcla de pseudorrevolucionarios,
minirrevolucionarios, suprarrevolucionarios,
megarrevolucionarios, tontorrevolucionarios,
tarrúrrevolucionarios y contrarrevolucionarios.
¡Son, en fin de cuentas, enemigos de la
revolución!
Ellos me aconsejan que abra de par en par la
economía del país a la inversión
extranjera. ¡Algo parecido me dijo el
Papa Juan Pablo II cuando visitó a Cuba!
¡Quieren ser más papistas que el
Papa! ¡Quieren bailar en casa del trompo!
¡Quieren que la carreta vaya por delante
de los bueyes! ¡Quieren que al pueblo
cubano le llenemos los bolsillos de dinero para
que los habitantes de este país dejen
de ser comunistas y se conviertan en consumistas!
No se puede inundar con dinero el país
sin vender soberanía. La palabra soberanía
viene de soberano. ¡Yo soy el soberano
de este país! ¡Yo soy su soberanía!
Por lo tanto, si los bolsillos de los cubanos
de la isla se llenan de dinero, como pretenden
los superrevolucionarios, ¡yo sería
vendido como se vende un buey viejo e inútil
al matadero! ¡Y a mí nadie me vende
como un buey viejo e inútil al matadero
de la historia!
El pueblo, por el amor infinito que me profesa,
antes que perder la soberanía, es decir,
antes de permitir que me envíen al matadero
de la historia, prefiere tener los bolsillos,
el estómago, la cocina, los escaparates,
los periódicos, la televisión,
la radio, las farmacias, las bodegas, las carnicerías,
las panaderías, las dulcerías,
las pescaderías, la mente, y el futuro
vacíos. ¡Yo soy la soberanía!
¡La soberanía soy yo! ¡L`etat
c’est moi! ¡Doy mi reino por otro caballo!
¿Quién es el caballo? ¡El
caballo soy yo!
Nadie ha sido más crítico que
yo de nuestra propia obra revolucionaria. He
criticado a mis ministros, a miembros del Comité
Central y del Buró Político. He
criticado y condenado a la muerte por fusilamiento
a militares como el General Ochoa. He criticado
a timbiricheros, merolicos, boliteros, macetas
y cuentapropistas. Lo que nunca he hecho ni
haré jamás será autocriticarme.
¡Mis enemigos darían un ojo de
la cara porque yo me criticara a mí mismo
y dijera, por ejemplo, que he sido y soy un
irresponsable, un criminal, un gran ladrón,
un traidor, un mentiroso, un demagogo, un megalómano,
un charlatán, un politicastro, un cantamañas,
un fariseo, un tartufo, un engañabobos,
un aprendiz de genocida, un buscaguerras, un
tirano, un diablo hecho persona, un loco!
Detuve a tiempo la inversión extranjera
en viviendas. ¿Qué pretenden los
extranjeros? ¡Pretenden, nada más
y nada menos, que inundar de casas nuestra isla!
¡Qué insolencia! ¡Qué
desvergüenza! ¡Qué estúpida
manera de manifestar los superrevolucionarios
su vicio consumista! ¡El pueblo cubano
no quiere casas! ¡El pueblo cubano lo
que quiere son cosas! ¡Y yo llevo casi
cincuenta años dándole esas cosas
a través de la cartilla de racionamiento!
¡Casas,
no!
¡Cosas,
que no sean por la cartilla de racionamiento,
tampoco!
¡Ni
casas, ni cosas, ni siquiera el Padre Las Casas!
¡Ni
tampoco el antiguo programa televisivo Casos
y Cosas de Casa!
¡No
es lo mismo un pueblo pobre, sin casa ni comida
en abundancia ni automóvil ni libertad
de expresión, de asociación o
de reunión, ni ropa ni zapato ni celular
ni computadora ni mp-4 ni GPS ni Play Station
ni juguetes ni quesos ni leche ni jamones ni
aceitunas ni frutas ni vegetales y sin la posibilidad
de viajar de turista a países extranjeros,
pero comunista; que un pueblo rico, con casas,
comida en abundancia, automóvilies, libertad
de expresión, de reunión y de
asociación, ropas, zapatos, celulares,
computadoras, mp-4, GPS, Play Station, juguetes,
quesos, leche, jamones, aceitunas, frutas, vegetales
y con la posibilidad de viajar de turista a
países extranjeros, pero consumista!
¡Nuestro
pueblo prefiere seguir siendo muerto de hambre
y comunista, antes que rico y consumista!
Comunistas, ¡sí!
Consumistas, ¡no!
Que a nadie le quepa la más mínima
duda: los revolucionarios somos comunistas;
los superrevolucionarios ¡son consumistas!
¿Es
lo mismo un superrevolucionario que un contrarrevolucionario!
¡No y cien mil veces no! Un superrevolucionario
es peor que un contrarrevolucionario. Al contrarrevolucionario,
el revolucionario lo tiene fuera y de frente;
al superrevolucionario, el revolucionario lo
tiene a la espalda y dentro. En conclusión:
un superrevolucionario es un revolucionario
que porta en su interior un contrarrevolucionario.
En lenguaje biotecnológico, un superrevolucionario
es un gusano de segunda generación.
Reconocen
nuestros avances como quienes conceden limosnas.
¡Desconocen que el gobierno revolucionario
cubano prohibe la mendicidad! ¡Aquí
el único autorizado a mendigar soy yo!
¡La ex Unión Soviética nos
daba a diario una limosna de ocho millones de
dólares que yo me encargaba de despilfarrar
en guerras por todo el mundo, infiltración
de espías en Estados Unidos y otros países
capitalistas, propaganda comunista dentro y
fuera de la isla, y en geniales planes surgidos
de mi cabeza con los cuales he ido destruyendo,
año tras año, la economía
de este país!
Ahora le mendigo a Chávez petróleo
y ayuda financiera. Me enorgullezco de ser el
más grande mendigo revolucionario de
la Historia de la humanidad. ¡En esta
riflexión aprovecho para autoproclamarme
Comandante en Jefe, Primer Ministro, Presidente
de los Consejos de Estado y de Ministro, Secretario
General y Máximo Líder de los
Mendigos del Mundo!
¡Soy
el superjefe del lumpenproletariado mundial!
¡Si Carlos Marx resucitara y viera lo
bien que desempeño tamaña responsabilidad!
¡¡Una
limosnita internacional de quinientos mil millones
de dólares antes de que estire la pata,
por favor!! ¡Necesito mucho dinero para
mi inminente viaje al más allá!
En el sepulcro de los faraones sus súbditos
colocaban enormes riquezas. ¡En el mío
mis súbditos tendrán que colocar
a la isla de Cuba y sus once millones de habitantes!
¡Será la pirámide más
grande del mundo!
¿Qué
es lo que pretenden darme los superrevolucionarios?
¿Una limosna como la que me daba la URSS
o como la que me da Chavez? ¡No! Los superrevolucionarios
chinos, rusos, latinoamericanos y españoles
de la llamada izquierda extrema lo que ansían
darme es ¡veneno puro! Tales superneoliberalistas
me aconsejan que libere la economía para
que de esa forma cada obrero en la isla posea
dos coches, como sucede en Estados Unidos y
otros países desarrollados. ¡Ahí
está el veneno puro! ¿Qué
veneno? ¡El CO2! ¿Qué significa
CO2? Significa: CADA OBRERO 2 automóviles
¡Semejante consumismo no cabe en el comunismo!
¡Aquí los únicos que puede
tener dos o doscientos coches somos los dirigentes
comunistas, no consumistas, de este país!
Contagiados con la propaganda imperialista se
sienten supermanes revolucionarios cuando en
realidad no son otra cosa que superratones contrarrevolucionarios.
¡Sepa Brandon Routh, el último
y reciente intérprete de Superman, que
ni Clark Kent ni él podrán destruir
la revolución! ¡Y la revolución
soy yo! ¡ Y yo soy más fuerte que
Superman, porque a mí no me hace daño
ni me mete miedo la criptonita! ¡La criptonita
es un arma de la revolución!
Quieren que me tome la cicuta, ¡veneno
puro!, igual que se la tuvo que tragar Sócrates,
hace dos mil cuatrocientos años. ¿Qué
pretenden con eso? Si en tiempos de hambruna,
en la isla de Zea, en la antigua Grecia, los
hombres mayores de 60 años eran obligados
a tomarla por el bien común, en un sacrificio
tendiente a que los alimentos fuesen suficientes
para el resto de la población, yo digo,
y más que digo, afirmo, que en este país,
para que los alimentos sean suficientes, ¡deben
tomar la cicuta todas las personas mayores de
diez años, menos yo!
Las recetas para la economía cubana que
me sug
ieren
los superratones superrevolucionarios, constituyen
una trampa mortal en la que no caeré.
¡No hay trompo, trompeta, trompa ni trompada
que me haga caer en semejante trampa de los
tramposos trampolinistas neoliberales de izquierda!
¡Abajo
la cicuta contrarrevolucionaria!
¡Viva
la criptonita revolucionaria!
Héctor Peraza Linares
hector.peraza.linares@hotmail.com