
Exilio cubano crítica y nostalgia
Por
Víctor Olmedo,
Periodico
La Primavera de
Cuba,
Suecia.
Jay Martínez es un exiliado cubano residente
en Puerto Rico que a comienzos del nuevo siglo
optó por trabajar, con sus propios recursos,
por la causa de la libertad y la democracia
en Cuba. Entre su salida de Cuba en mayo de
1980 —a través de la flotilla del Mariel
rumbo a Miami— y esta decisión, mediaron
veinte años.
“A nosotros nos adoctrinaron de una forma salvaje
y eso condiciona. La asimilación es un
proceso largo, un proceso de adaptación
que te paraliza. Por otra parte, cuando llegué
al exilio veía que la política
era como lo mismo, aquí o allá.
Sentía una especie de repulsión”
nos aclara.
En este largo período terminó
sus estudios, se hizo empresario de cosméticos
y se asentó en Puerto Rico. “Me gustó
mucho la isla, la vi tan parecida con Cuba,
la gente era tan amable y sus costumbres tan
cercanas que decidí quedarme”, nos dice
desde el otro lado del auricular el día
que lo entrevistamos telefónicamente.
Una vez tomada la decisión, las iniciativas
se han sucedido una tras otra para Jay Martínez.
En el año 2001 conduce junto con el desaparecido
periodista Víctor González el
programa radial De Cuba Venimos, un espacio
de nostalgia cubana que duró un año
y medio y que tuvieron que abandonar por problemas
de financiamiento.
Posteriormente, en el año 2003, comienza
a participar activamente en la página
web Contacto Cuba, una iniciativa del portorriqueño
Chris Pérez. Trabaja allí hasta
el 2005. Actualmente Contacto Cuba, recibe miles
de visitas diarias y es un sitio muy popular
entre cubanos y latinoamericanos, especialmente
por su videoteca.
En el 2004 funda el periódico semanal
Opositor junto con Wilfredo Gutiérrez,
dueño en ese entonces del diario Metro.
Del Opositor se editarían 64 números.
Un programa, miles de oyentes
En la actualidad, Jay Martínez, es el
director del programa radial Magazine Cubano
que se transmite todos los domingos entre 9
y 11 p.m. por las ondas de la radioemisora portorriqueña
Notiuno, el medio hablado más importante
del país en el acontecer noticioso, el
cual cede gratuitamente a Martínez y
a sus colaboradores el espacio para sus transmisiones.
Magazine Cubano, con cinco años en el
éter de Puerto Rico, es un programa acerca
de temas de actualidad de la isla, con una audiencia
que sobrepasa las 100 mil personas. “Aunque
no es mi intención competir con nadie,
las estadísticas están allí”,
acota Martínez, y agrega, “no lo digo
yo, lo dice la empresa Arbitron Radio Ratings”.
En un país, donde según el censo
federal, se encuentran residiendo algo más
de 20 mil personas nacidas en la isla, que podrían
llegar a 60 mil si se consideran sus descendientes
nacidos en el exterior, 100 mil oyentes es una
cifra que habla por sí sola del interés
por el programa de nuestro entrevistado. Desde
hace dos meses, Magazine Cubano cuenta con una
antesala llamada Sentir Cubano (de 8 a 9 p.m.)
dedicado en exclusiva al exilio.
Magazine Cubano es un espacio políticamente
independiente. “Yo creo que no nos queda nadie,
de entre los principales líderes de la
oposición en Cuba, que nosotros no hayamos
entrevistado” puntualiza Martínez.
Anclados en el pasado
Cuando consultamos sobre sus entrevistados del
exilio, la amplitud no es la misma. Y es que
para Jay Martínez el exilio no se vive
como un todo integrador. “El exilio histórico
tiene una visión de pasado” sentencia
Martínez, y aunque no le niega valor
a su esfuerzo por liberar a Cuba, no puede estar
de acuerdo cuando estos sectores opinan que
“lo que está saliendo de Cuba no sirve”,
aludiendo a quiénes abandonan la isla
aparentemente sólo por razones económicas.
Para el director de Magazine Cubano en una dictadura
como la cubana no hay razones para hacer tales
distinciones.
Fundamentos de la crítica
La visión crítica de Martínez
con el exilio no termina aquí. En su
columna Mi punto de vista en la página
Contacto Cuba (www.contactocuba.com)
—dirigida su esposa Claudia Márquez
Linares—, se pueden leer artículos donde
se cuestionan aspectos tan variados como la
programación de TV Martí, especialmente
sus espacios humorísticos y musicales,
por no tener nada que ver con la idiosincrasia
de las nuevas generaciones de cubanos; o la
política de G.W. Busch hacia Cuba por
impedir en la práctica la reunificación
de las familias cubanas. No faltan las conclusiones
tajantes como que el “caudillismo y la ceguera
política han minado la comunidad exiliada
en Miami”; o los reclamos por la excesiva atención
mediática que los medios de Miami dan
a ex personeros del régimen, quienes
en muchas ocasiones son favorecidos con puestos
de trabajo, mientras que a “mucha gente de la
disidencia que sale al exilio no le dan tribuna”
. Tampoco escapa de la mirada crítica
y el comentario irónico, el financiamiento
norteamericano a las organizaciones del exilio,
las cuales —según nuestro interlocutor—
“terminan gastando el 90% de estos dineros en
gastos de administración para enviar
lo que resta a los disidentes en Cuba, siempre
en paqueticos de sopitas Lipton, Vitamina C,
Emulsión de Scoth y café Pilón”.
Unidad y cambios
¿Se
unirá el exilio alguna vez? preguntamos.
Jay Martínez, con una lógica ajena
a toda perorata con pretensión analítica,
responde “el exilio cubano se va unir cuando
se vean luces de cambios verdaderos, y ese momento
será cuando en Cuba se levanten cientos
de miles de personas contra la dictadura”. Y
como adivinando que nuestra próxima interrogante
será sobre cambios y transiciones, se
explaya: “Yo no creo que con la desaparición
de Fidel Castro comiencen los cambios en Cuba,
no porque esta Raúl Castro. Yo creo que
los cambios reales van a comenzar en Cuba una
vez que desaparezcan físicamente tanto
aquellas personas que provienen de la Sierra
Maestra, como los que pertenecen a la generación
de la dictadura de Batista y están en
el exilio. Entonces será cuando entren
en el juego político las nuevas generaciones,
nacidas tanto en Cuba como en el exterior después
de 1959”.
Enfermos de nostalgia
Donde sí Jay Martínez se encuentra
hermanado con la casi totalidad de sus connacionales
desterrados es en la añoranza de la tierra
madre. “La nostalgia es una enfermedad que padece
la mayoría de los cubanos”, “yo me fui
de Cuba, pero Cuba nunca se ha ido de mí”
sentencia este empresario exitoso. Ni siquiera
el recuerdo de una vida difícil en la
Playa de Santa Fe en La Habana, donde —por no
existir— los calzoncillos no se conocían;
donde los zapatos de plástico, el sol
y el sudor quemaban unos pies desprovistos de
medias, en un país donde habían
desterrado a los Reyes Magos y las gentes aprendieron
a comer gatos, a viajar hacinados, a detener
las lecturas nocturnas durante los apagones;
en una ciudad donde el ser joven, escuchar música
americana, llevar el pelo largo o mascar chicle
que algún familiar mandaba de Miami,
formaban parte del catálogo de las conductas
inmorales severamente reprimidas; todo esto
y mucho más no le impide a nuestro cubano
“soñar con el regreso a una Cuba libre”.
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