
Habla Bernardo Benes
Por José Ignacio Rasco
Diario de las Americas.
Advierto
que no he leído el libro de Bernardo
Benes todavía es decir, la traducción
de “Misiones Secretas a Cuba” que Robert M.
Levine había escrito y que se refiere
básicamente a la historia del Diálogo
con autoridades norteamericanas, republicanas
y demócratas.
En
días pasados presentó su libro
en “Books and Books” en Coral Gables. Un público
muy numeroso asistió con interés
a la presentación de Bernardo Benes,
que fue precedida por unas palabras, precisas
y elegantes, como acostumbra siempre decir nuestro
amigo Gustavo Godoy.
En
esta edición española hay un prólogo
del propio Bernardo por sugerencia de Ramón
Mestre Jr., gran amigo del autor, hijo del expreso
político de igual nombre, caballero sin
triste figura, siempre en diálogo afectuoso
y polémico con el propio Bernardo Benes.
Lo que demuestra que la cubanidad es amor, pero
también polémica y franqueza entretenida.
Las
misiones secretas de Benes y sus compañeros
de viaje en sus itinerarios políticos
cuando solo eran discretas o indiscretas, causaron
estupor, rabia y envidia, en el gran teatro
miamense. Y la figura notable de Don Bernardo,
abogado, contador, banquero, bilingüe,
decidor con acento hirsuto, despertaba iracundias
en la trágicomedia miamense por casi
treinta años. De personaje notable del
mundo de las finanzas y de los mecenazgos, fue
execrado como indigno “dialoguero” más
rosadito que su cara rosácea y su altanera
y polémica verba.
Realizó
75 viajes secretos a la Habana, pero con la
complicidad de la casa Blanca, la CIA, el FBI
y otros cubículos del Washington de Carter
y de Reagan.
Pero
demostró con alto costo personal, que
la política que se queda aislada en el
monólogo ocioso, para complacencia narcisista,
no es apta para mayores ni menores. Que en política,
como decía José Martí hay
lo que se ve y lo que no se ve…
Y
lo que muchos no supieron es que tanto el presidente
Carter como Reagan fueron partidarios del diálogo
como modo de resolver algunos aspectos de la
confrontación Washington-Habana. Por
de pronto, se consiguió la liberación
de miles de compatriotas presos injustamente
en las ergástulas castristas. Gracias
a la audacia de Bernardo Benes y de otros compatriotas
vilipendiados se logró que Castro se
viera forzado a liberar a tantos criollos mientras
la miopía y la falta total de sentido
político de gran parte del exilio acusaban
de comunistas y traidores a los que intentaban
lograr la libertad de tantos hermanos encarcelados
por la tiranía castrista, muchos de ellos
por causa del fracaso que tuvimos los que quisimos
liberar la patria por medio del diálogo
a cañonazos, cuando creíamos que
era el único modo de liberación.
Hay
que reconocer que los que nos precedieron en
la necesidad de dialogar tuvieron una óptica
preclara. Y ahora hay que insistir en la negociación
y no en la guerra imposible.
Tampoco
el diálogo político es un invento
del amigo Bernardo Benes. Luego de la traición
de Girón, la negociación, la locución,
fue el camino liberador. Todos los presos que
han salido siempre de las cárceles han
sido el resultado de la intervención
verbal de personas conscientes de los Derechos
Humanos en diversos países.
Siempre
y cuando no se impongan condiciones onerosas
que irrespeten la ética del ser humano
–es camino obligado de hombres y pueblos-- transitar
por la doble vía del diálogo.
En
el caso cubano, bueno es repetirlo, no ha habido
diferencias de estrategias y tácticas
entre republicanos o demócratas, desde
1959 a la fecha, los que hemos estado siempre
en una trinchera u otra, lo hemos comprobado
infinidad de veces. Y, en cierta ocasión,
así lo oí directamente, nada menos,
que de ese prototipo militar que responde por
Alejandro Haig.
Además,
la política, que tiene mucho de deporte,
el triunfo, como la derrota, existen siempre.
No hay que mencionar ejemplos. Ni hay que estar
de acuerdo con todo lo que haga el amigo o el
enemigo. Y el compatriota Bernardo Benes tampoco
es una excepción. Aunque podamos no coincidir
en la lectura de algunos gestos y opiniones
con el amigo Benes, creemos que ha hecho muy
bien en dar a conocer al gran público
su itinerario político en el laberíntico
camino del proceso cubano en sus relaciones
con la Casa Blanca.
Los
que hemos estado muy involucrados en este proceso
Washington-Miami-Habana sabemos que nadie tiene
el itinerario completo del laberíntico
camino recorrido. Toda perspectiva, por tanto,
siempre resultará incompleta, lo que
obliga a los itinerantes a explicar la marcha
y la huella de su paso. Por eso creo que Don
Bernardo ha hecho bien en destapar sus secretos,
sus decires y sus haceres.
Foto:
Bernardo Benes.