Lo
vence el capitalismo. Prevaleceremos
Por
José Sánchez Boudy
En su discurso en el Aula Magna de la Universidad
de La Habana, rodeado de sus guatacones que lo
homenajeaban por sus años universitarios
en los que desarrolló, más como
indica Pablo Acosta en su libro, sus instintos
de asesino nato. Castro hizo la oración
fúnebre de la Canallada Castro-comunista
y de su fracaso total y absoluto, llamando a salvar
la Revolución: confesando que al aplicar
métodos capitalistas, como el de la existencia
de los restaurantes pequeños y otros tipos
de minúsculas concesiones destinadas a
evitar el colapso económico del comunismo
en nuestra patria había dado lugar al nacimiento
de Nuevos Ricos, a un sistema capitalista clandestino
que ha minado al comunismo. Lo mismo sucedió
en Polonia y en Hungría en cuanto al crecimiento
de una Economía subterránea capitalista
que mostró, como ha hecho en Cuba, que
la libertad, que es la base del capitalismo, no
se puede meter en una tumba pues sale de ella.
Llamó a salvar la Revolución: gritó
Patria o Muerte. Pero en vez de venceremos recuerden
la palabra que los cubanos usamos en sustitución
de ésta y que rima con ella, indicando
que el Comunismo había fracasado ruidosamente
como siempre sucede en los regímenes marxistas.
Me parece estar leyendo a Gorvachev que aplicó
la Perestroika y el Glasnov no para liberar el
hombre sino para esclavizarlo más, tratando
de corregir las deficiencias económicas
de una economía fracasada como la rusa.
Donde quiera que se aplica el comunismo sucede
lo que me contaba aquel alumno de Kuwait que afirmaba.
"En mi país todo es arena. Pues bien,
si llega el comunismo en seis meses hay que importar
arena". Y en Chile me contaron que llegado
Allende, enseguida, el vino, que se producía
en Chile como la verdolaga, había desaparecido
del mercado y de la producción.
El
público de Cuba tendrá que pasar
por la "Radicalización" de la
Revolución, de la que hablaba Haydee Santamaría.
Castro va a suprimir según sus palabras,
la tarjeta de racionamiento, va a acogotar aún
más al pueblo cubano, va a hambrearlo más.
Es posible que se ponga en práctica el
experimento camboyano en que murieron un millón
de personas, llevados de la ciudad abandonada
al campo. El fracaso de Castro no lo salva ni
el dinero chavista, porque las economías
más fuertes, mal dirigidas, van a la bancarrota.
Y ello está al producirse en Venezuela.
Este
discurso es una muestra del triunfo de la próxima
libertad del pueblo cubano. Es una llamada de
alerta al Exilio Histórico, a la nación
cubana en el Exilio pues en boca de Castro está
su derrota. Pero estos asesinos, a los que apoyan
literatos en el mundo y en el exilio; apoyan revistas
publicadas por los mismos, de forma sutil, como
se hace en congresos y en reuniones literarias
y científicas en el globo, hay que extirparlos
de raíz, al comunismo y sus simpatizantes.
Porque Castro en Cuba hará, si es necesario,
lo que Manolo Prieres y yo comentamos sobre una
situación similar en el 1920 en Rusia,
a la cubana.
El
hambre, entonces, era tan pavorosa, que los campesinos
hambrientos recorrían los caminos, muchos
de ellos con sacerdotes ortodoxos hambrientos
que fundaron entonces la primera "iglesia
nómada" de la historia, la primera
iglesia cristiana de este tipo, para no dejar
morir las enseñanzas del Salvador.
Cuando
estas masas famélicas llegaban a las ciudades,
masas hambreadas por las requisas comunistas de
los alimentos de los campesinos, por la quema
de sus granjas, porque no se dejaban integrar
en "koljoses", cuando llegaban a las
puertas de las ciudades, los comunistas les cerraban
el acceso a las mismas para que murieran de hambre
y frío.
Las
hambrunas provocadas por los comunistas obligaron
a las muchedumbres hambrientas a hacer croquetas
del hígado de los muertos, perdo-
nenme
tener que llevar al papel, al artículo,
cosas tan horribles, pero sepan que hay hasta
fotografías de un niño vendiendo
el torso de un familiar.
Todo
esto está documentado. Y a esta salvajada,
a estos crímenes monstruosos pueden llegar
a cometer los comunistas en nuestra patria: Castro.
Todo esto, repito, puede suceder en Cuba. Si mal
no recuerdo porque cito de memoria, ha sido José
María Aznar, en un libro en que recoge
sus impresiones sobre los personajes que conoció
en su vida, que trata a Castro de "cruel
e inhumano"-
Ustedes
dirán que esto no puede pasar en Cuba.
Que el mundo reaccionará contra ello. No
seamos ilusos. Uno de nuestros errores es el seguir
las pautas da nuestro idealismo, heredado de esa
existencia de nuestra patria dedicada siempre
a la lucha por la libertad, que el amor del cubano
por la libertad es compartido por todos los hombres.
Pero esto no es así. Los intereses y la
razón de estado son más potentes
que los sentimientos de probidad; que el sentimiento
de libertad. Por eso siempre hemos tenido que
luchar solos. Nos liberamos de la Metrópoli
Española solos, pero junto a nosotros un
grupito muy pequeño de hombres inmortales
que compartieron nuestros ideales. Pero lo cierto
es que en la pelea por la libertad de Cuba contra
el comunismo hemos estado solos. Eso sí,
guiados por la Cuba Eterna; por la doctrina mambisa;
por el sacrificio enorme de los que nos dieron
patria. Por doctrinas de libertad invencibles.
El
Exilio Histórico, que es la nación
cubana en el Exilio, la Cuba Eterna, prevalecerá.
Derrotaremos a los débiles; a los pusilánimes;
a los que no la aman; a los que la venden por
un plato de lentejas. El comunismo caerá.
Prevalecerá la Cuba Eterna: la de los próceres
y mártires.