
Mario J Viera
Un fantasma se ha materializado. Viene hediendo
y manando sangre. Avanza con botas de siete leguas.
No trae luz sino que esparce las sombras. Ha logrado
engañar a muchos sumidos en la ignorancia;
y heraldos disfrazados de angeles preparan su
camino. Viene marcado con la señal de la
bestia. Es la bestia del nuevo fascismo que se
disfraza con retórica marxista, con lamentos
incaicos y satánico mesianismo. La Bestia
recorre a la América Latina.
Cuando en 1991 la peste castrista entró
en su momento de mayor debilidad; cuando pudo
ser abatida definitivamente Estados Unidos se
cruzó de brazos, Europa no se quiso comprometer
en asuntos de isleños mestizos y América
Latina le sonrió complaciente. Sobrevivió
el íncubo en su madriguera. En lugar de
confrontar al usurpador Europa gestionaba negocios
con él y dialogaba tímidamente conformandose
con “reformas” cosméticas , America Latina
le invitaba como si se tratara de un legítimo
gobernante a las tomas de posición presidenciales
de políticos electos democráticamente
y le daban asiento en foros y cumbres y hasta
el Papa le dio su bendición. Ambiciosos
capitalistas americanos han hecho negocios y transacciones
con el usurpador sin pensar que con sus ambiciones
fortalecían la ambición del tirano
y se apretaban más los cerrojos bajo los
que padece un pueblo obligado a la sumisión.
No se le dió el último golpe. Sobrevivió
y ganó una no merecida imagen de invencibilidad
que estimuló las ambiciones de poder de
sus émulos latinoamericanos. El foco de
infección se encuentra en La Habana y se
irradia hacia todo el territorio que se extiende
entre el Rio Bravo y la Patagonia; su vector contaminante
es la riqueza petrolera de Venezuela en manos
de un inescrupuloso ambicioso decidido a desestabilizar
a la América Latina con la complicidad
de la Quinta Columna americana.
Han sabido sacarle provecho al fracaso del modelo
neoliberal de economía en paises inadecuados
para el progreso de ese sistema fundado en el
culto irreverente hacia el mercado, la corrupción
dominante en los gobiernos de la región;
el crecimiento de la pobreza en muchos paises
del sur americano, el descuido de la diplomacia
americana hacia la America Latina y su compromiso
en el oriente Medio en el marco de la guerra contra
el terrorismo islámico.
La America Andina está en la mira de los
lobos con piel de populistas. La secular injusticia
conque se trató al indígena, la
discriminación a la que desde la independencia
fue sometido en una región donde la mayoría
es indigena o mestiza se ha convertido en el caldo
de cultivo para el populismo y el indigenismo
reaccionario. No se levantó al indio y
al indio le salieron falsos profetas. La ignorancia
en que quedaron los pueblos naturales le ha abierto
las puertas a los asaltantes.
Se está esbozando la Gran Colombia incaica.
Venezuela es la punta de lanza. Bolivia se incorpora
con la elección de Evo Morales protegido
de Hugo Chávez; Perú se presiente
como la próxima pieza del mapa incaico
con una posible elección del fascista Ollanta
Humala, ese ex coronel que en 2000 dirigió
un putch militar en contra del gobierno de Fujimori
y actualmente presidente del Partido Nacionalista
Peruano. No se anuncian tiempos de paz. Se avisora
una era gris y de confrontaciones en la America
Latina. Sobre los Andes se escuchan los Hayllis
de guerra de los guerreros incas.
Y Ollanta que se cree ser la reencarnación
de Huayna Yupanki sustenta la declaración
aparecida en la revista Ollanta, órgano
oficial de su movimiento indigenista y etnonacionalista
: “Dentro del posible gobierno etnonacionalista
serían inminentes un enfrentamiento con
Chile, así como con Ecuador, si es que
no gobierna en el país norteño la
Confederación Nacional Indígena”.
“Caso contrario, el escenario más deseable,
junto a una Bolivia de Evo Morales, sería
el de la formación de un eje tahuantinsuyano
entre los tres países, realizándose
un sueño bolivariano de base incaica”.
“Contemplamos una patria tahuantinsuyana que comprenda
Perú, Bolivia, Ecuador, el norte de Chile
y el noroeste argentino...”
Evo Morales en su visita a Venezuela al resultar
triunfador en las elecciones hizo esta declaración
como un saludo a Ollanta Humala: "estamos
en tiempos de cambio, no sólo en Bolivia.
Estamos convencidos que en Perú también
se reivindicarán los movimientos populares”
Y en esa ocasión Ollanta Humala declaró
a la prensa: "es importante el proceso que
se está llevando acá en Venezuela,
el que se va a llevar en Argentina, y el que ahora
se va a iniciar en Bolivia (...) Es la vertiente
nacionalista indigenista y de izquierda que le
está dando un nuevo rostro a Latinoamrica".
El nuevo rostro que se pretende dar a Latinoamerica
es la de un inmenso Tahuantinsuyo “bolivariano”
que extendiéndose por Venezuela, Bolivia,
Perú y Ecuador amenazará a Chile,
extrangularará a Colombia para alcanzar
la victoria de las guerrillas del narcotrafico
comunista y luego consolidar el nuevo imperio
con la anexión de Colombia e iniciar la
expansión hacia la América Central.
La America Latina apesta a totalitarismo. Si el
mundo se cruza de brazos se repetirá lo
que el Pacto de Munich le provocó a Europa
en marzo de 1 939.