
Por: Adrián Leiva
Una
mañana en que me encontraba visitando la
vivienda de la periodista Claudia Márquez
conocí al Ing. Héctor Maceda Gutiérrez.
Fui presentado por nuestra común anfitriona
a un hombre cuya apariencia física no representaba
tener más de sesenta años de edad.
Su carácter mostraba una jovialidad capaz
de competir con la de cualquier veinteañero.
Era un típico día de verano cubano,
casi al filo del mediodía, y Maceda vestía
un pantalón mezclilla cortado a media pierna
y una camiseta sin mangas. Completaba su indumentaria
con un sombrerito para cubrirse de los fuertes
rayos del sol, mientras pedaleaba en una bicicleta
por las calles de la Habana. Ese día después
de los saludos de cortesía entablamos una
amena conversación, típica entre
cubanos.
Desde
hacia largo tiempo venia leyendo sus escritos
los cuales disfrutaba mucho con esa lectura ,
Esto me permitió corroborar que la persona
que hacía aquellos escritos tenía
una amplia cultura, que daba mayor lustre al investigador
agregado con postgrado en física nuclear
y que a pesar de sus conocimientos en diversas
materias de las ciencias y las letras , mostraba
una sencillez extraordinaria y un respeto hacia
el prójimo, lo cual hacia honor a la expresión
que en boca de otros conocidos al calificarlo
de caballero. Razones no faltaban.
Con
el paso del tiempo nuestros encuentros, por una
u otra razón, se fueron haciendo más
frecuentes. En ellos siempre abordábamos
cualquier tema del acontecer nacional. De esa
manera entre nosotros fue surgiendo una empatía
devenida en amistad.
Como
parte de su trabajo periodístico y dentro
de una investigación histórica sobre
los Pueblos Cautivos, mi esposa Fredesvinda Hernández
sirvió de anfitriona cuando Maceda visito
la comunidad de reconcentrados del Escambray en
Pinar del Río conocida como Ramón
López Peña, lugar donde las autoridades
del gobierno cubano trasladaron forzosamente a
varios miles de familias durante los anos de la
década del 70 en campos de concentración
al estilo de los GULAG soviéticos pero
tropicalizados. Mi esposa fue una de las miles
de mujeres que bajo las bayonetas de las milicias
revolucionarias tuvieron que emigrar de su lugar
de origen por decreto gubernamental. Esta historia
de dolor y división familiar fue recogida
en un brillante artículo escrito por el
periodista Héctor Maceda. De esa forma
se estableció aun más un vínculo
fraterno entre nosotros. Héctor, quien
en varias ocasiones nos invito a las conferencias
sobre temas históricos de Cuba y de la
América vinculado a las más ilustres
personalidades de la historia de nuestros continentes.
Varios de estos temas se encuentran recogidos
en la Selección de Ensayos Masónicos,
un ameno libro que acaba de ver la luz en Miami
El presente volumen se aborda una parte muy interesante
de personalidades como Garibaldi, San Martín,
Lincoln y Pi Margall y que gracias a Laura Pollán,
su esposa, tengo la satisfacción de tener
uno de los primeros ejemplares.
El
día 19 de marzo del 2003 la vivienda ubicada
en Neptuno # 963 en Centro Habana se vio abordada
por la policía política cubana horas
mas tarde luego de concluir un largo registro
Héctor Maceda era arrestado para días
mas tarde ser condenado en un juicio sumario a
la pena de veinte años de privación
de libertad. Héctor Maceda, grado 33 de
la Masonería y Soberano Gran Inspector
General de la Orden de la Masonería Escocesa,
no solo es un hombre que sabe cultivar el amor
y el respeto al prójimo sino que siente
por sus venas el caudal de amor y libertad infinita
que han caracterizado a todos los cubanos de buena
voluntad. En los anales de la Historia de Cuba
es la primera vez que un Maestro Masón
Grado 33 es encarcelado pero lo paradójico
no consiste en eso sino que el único y
verdadero delito que ha cometido Héctor
Maceda es el de ser un hombre honesto que ha ejercido
la libertad en un pais donde la palabra libertad
y su ejercicio esta precedida por un orden ideológico
y quien no acate esa imposición es desclasificado
como cubano y como ser humano.
¿Qué
razón podía ser argumentada por
las autoridades cubanas para aplicar a Maceda
tan tremenda condena de cárcel? El gran
delito cometido por el periodista no fue otro
que el ejercer su pleno derecho a la libertad
de expresión. Por esa causa fue sancionado
en la llamada causa de los 75 y en la actualidad
se encuentra en la prisión de Villa Clara
a 300 km de su domicilio con 62 años de
edad y por voluntad propia, en gesto de protesta
se mantiene desde hace un año sin mantener
contacto físico con ningún familiar
estando aislado del mundo exterior. Su esposa
Laura Pollán es una de las principales
figuras de la agrupación denominada las
Damas de Blanco. Junto a ellas desarrolla un conjunto
de actividades cívicas en pro de la libertad
del preso y de sus compañeros, por lo cual
han sido distinguidas con el Premio Andrei Sajarov.
La
convicción de que Héctor Maceda
saldrá de las cárceles cubanas está
bien arraigada en el corazón de todos los
amantes de la libertad en Cuba y entre aquellos
que se solidarizan con esta causa. Detrás
de las rejas el rostro de Maceda se ilumina la
oscuridad de su encierro sabiendo que la justicia
terminará por renacer en su tierra.