
Entrevista con Ricardo Bofill, Fundador del Movimiento
de Derechos Humanos en Cuba
Por
JESUS HERNANDEZ CUELLAR
En
algún momento, tal vez no muy lejano, habrá
que escribir de nuevo la historia de Cuba del
siglo XX. Quizás Ricardo Bofill aparezca
en espacios importantes de esa historia que habrá
que rehacer con objetividad y responsabilidad.
Ex profesor de Historia de la Filosofía
y asesor del decano de la Facultad de Humanidades
de la Universidad de La Habana, Bofill fue condenado
a 12 años de prisión en 1967, por
el delito de "propaganda enemiga". En
1975 fue puesto en libertad condicional y en 1976
fundó el Comité Cubano Pro Derechos
Humanos. A principios de 1980 fue encarcelado
nuevamente, cuando dio a conocer su ensayo "Cuba:
los Derechos Humanos en Crisis Permanente".
En 1982 fue puesto en libertad, pero es arrestado
nuevamente en septiembre de 1983 y condenado a
18 años de cárcel por los delitos
de "propaganda enemiga", "asociación
ilícita" y "proselitismo contrarrevolucionario".
Vuelve a salir en 1985. Organiza actos públicos
de la disidencia como la primera Exposición
de Arte Libre y la misa en recuerdo del sacerdote
polaco asesinado Jerzy Popiesluzcc. Participa
en la fundación de otras organizaciones
de derechos civiles como el Partido Pro Derechos
Humanos de Cuba y la Asociación Pro Arte
Libre
A
fines de 1988 sale de Cuba y comienza a promover
apoyo y solidaridad para el movimiento disidente
que batalla dentro de la isla. Conocedores de
la realidad cubana, creen que la fecha clave de
ese movimiento es 1976, a partir de la fundación
del Comité creado por Bofill, del cual
es actualmente, en Miami, su presidente. Para
esta edición dedicada a los derechos humanos
en Cuba, el incansable activista concedió
a Contacto la siguiente entrevista:
P.
Si fuese a enumerar las violaciones a los derechos
humanos que, al tomar en cuenta la Declaracion
Universal de la ONU, son mas visibles en Cuba,
¿cuáles mencionaría?
BOFILL.-
La primera violación, sin duda, es la del
derecho a la vida. En Cuba se fusila, y se fusila
en juicios en que los acusados no tienen garantías
de ningún tipo. Una persona puede estar
años sin ir a juicio o puede ser juzgado
a puertas cerradas. A los pocos abogados defensores
dispuestos a desafiar al sistema se les niega
inclusive el acceso a los expedientes de sus defendidos.
En el caso del hundimiento del remolcador 13 de
julio, en 1994, por ejemplo, que costó
la vida de tantas personas, nunca se hizo ningún
juicio para depurar responsabilidades, ni se entregaron
los pocos cadáveres rescatados, a los familiares.
En Cuba, el estado es omnipotente y, por consiguiente,
en la práctica, los individuos no tienen
derechos frente al mismo. Toda la lucha por los
derechos humanos es, justamente, defender al individuo
frente al poder del estado.
P.
Pinochet se fue ajustando con los años
a los reclamos internacionales. Los sandinistas
también. Finalmente hicieron un plebiscito,
perdieron y respetaron los resultados. ¿Por
qué Fidel Castro no puede hacer algo igual?
BOFILL.-
Castro es un dictador totalitario del corte de
Stalin, Kim Il Sung, Mao Zedong o Ho Chi Min.
Con los años de poder absoluto estos personajes
llegan a considerarse semidioses y su poder tiende
a volverse más despótico. En el
caso de Cuba, no sería raro que lo peor
estuviera por delante. Hay que recordar que Stalin
murió cuando estaba preparando el fusilamiento
de sus propios médicos y que Mao llevaba
20 años en el poder cuando decidió
desatar la Revolución Cultural.
P.
Amnistía Internacional, Human Rights Watch,
Pax Christi y otros muchos organismos defensores
de los derechos humanos son fuertemente críticos
del régimen de Castro. ¿Por qué
hay tantos gobiernos, inclusive latinoamericanos,
que ignoran las violaciones a los derechos del
ciudadano en Cuba, y otros como los de México,
Perú y Venezuela, se ponen del lado de
Castro en la Comisión de Derechos Humanos
de la ONU?
BOFILL.-
Castro tiene mucho poder de extorsión sobre
los gobiernos de América Latina, fundamentalmente
gracias a su influencia en los movimentos guerrilleros
y narcoterroristas, que tienen un santuario en
Cuba. Lo estamos viendo en el caso Colombia. Fidel
Castro no tiene esta influencia en Europa Por
otra parte, hay que recordar que Castro lleva
40 años en el poder haciéndole minuciosos
expedientes a todos los políticos y figuras
influyentes de América Latina. Ese es uno
de los trabajos fundamentales de las embajadas
cubanas. Y esa información se utiliza después
para presionar y manipular. Pero Cuba también
es un santuario para grandes desfalcadores como
Raúl Salinas de Gortari. Por otra parte,
algunos gobiernos han querido presentar su cobardía
real frente a Castro como un "valor"
ficticio frente a Estados Unidos. Pero no es Estados
Unidos el que amenaza a los políticos latinoamericanos
con secuestros, atentados, agitación social
y chantajes personales. Son los terroristas amigos
de Castro. Sin embargo, estamos viendo un cambio.
Poco a poco se le va perdiendo el miedo. El canciller
brasileño fue a Cuba y se entrevistó
con los disidentes. Argentina se ha mantenido
firme. Uruguay respalda a los activistas de derechos
humanos en Cuba. Los gobiernos de Costa Rica y
Nicaragua han hecho lo mismo. El tiempo está
a favor nuestro.
P.
Ud. jugó un rol protagónico en la
fundación del movimiento disidente y de
defensa de los derechos humanos dentro de Cuba
en 1976. ¿Hasta dónde ha crecido
ese movimiento y qué papel juega en la
realidad cubana de hoy?
BOFILL.-
El crecimiento del movimiento disidente en Cuba
es impresionante. Han surgido organizaciones prácticamente
en todos los municipios del país. Hay organizaciones
políticas y hay organizaciones sociales,
que representan una sociedad civil emergente.
Abogados independientes, periodistas independientes,
médicos, pedagogos. Organizaciones ecologistas
y femeninas. Hay hasta bibliotecas independientes.
Elena Bonner, la viuda de Andrei Sajarov comentaba
que la disidencia cubana es mucho mayor que la
que hubo en Rusia o en los países de la
Europa del Este, con excepción del sindicato
Solidaridad antes del autogolpe de Jaruzelski.
Sin embargo, la falta de acceso a los medios de
comunicación en Cuba le ha restado visibilidad.
No fue por gusto que Fidel Castro impidió
la reunión de Concilio Cubano. El sabe
que la más mínima brecha dejaría
ver ante el mundo la existencia de un movimiento
opositor de masas. El movimiento disidente en
una de las grandes reservas que tiene el pueblo
cubano para la reconstrucción del país.
Sin ese movimiento, por ejemplo, no se podría
conseguir la condena del gobierno cubano en la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones
Unidas en Ginebra. Son ellos, con sus denuncias,
transmitidas con tanto sacrificio, los que acorralan
y aislan a la dictadura.
P.
¿Hasta qué punto existe dentro de
Cuba, sobre todo en los jóvenes, un sentido
preciso de cuáles son sus derechos y de
qué ingredientes deben componer una sociedad
democrática?
BOFILL.-
En el fondo, los derechos sólo representan
el respeto por el individuo. Hombres que tienen
el control del ejército y de la policía,
es decir, hombres que tienen la fuerza no pueden
hacer lo que quieren porque están bajo
el dominio de la ley. Y esas leyes dicen que una
persona, aunque sea pobre e ignorante, aunque
sea antisocial y delincuente, tiene ciertos derechos
inviolables. Eso es el respeto por el ser humano.
No se le respeta por ser argentino, chino, mujer,
negro, católico, rubio, masón, campesino,
médico o dueño de una fábrica.
Se le respeta por ser un ser humano. Es la gran
tradición liberal. Pero, para los estados
totalitarios, lo importante es una idea cualquiera
que sea, la superioridad de una raza, de una nación,
de una clase. Y, por supuesto, el estado (que
representa esa idea) "necesita" todo
el poder del mundo para realizarla. ¿Y
el individuo? El individuo tiene que hacer lo
que diga el estado De no hacerlo, se convierte
en una "no persona", como decía
Orwell, en un cero social o algo peor, una entidad
negativa, un "gusano," que debe ser
eliminado. Es por eso que la juventud cubana ha
sido educada en la obediencia. Su lema es "Comandante
en Jefe. ¡Ordene!" El que discrepa,
por muy razonablemente que sea, es marginalizado.
Los jóvenes cubanos van a tener que redescubrir
sus derechos pero también algo todavía
más importante, el fundamento de esos derechos,
es decir: el respeto a la ley.
P.
Vaclav Havel, el actual presidente de la República
Checa, y Lech Walesa, ex presidente de Polonia,
jugaron también un rol protagónico
en la creación de movimientos de defensa
de los derechos humanos en sus países en
la era comunista. ¿Cree que los disidentes
cubanos de hoy formarán parte del liderazgo
futuro de Cuba, como Havel y Walesa? ¿Qué
cualidades han de tener los futuros dirigentes
de Cuba?
BOFILL.-
Es lógico pensar que los que jueguen un
papel importante en conseguir un cambio en Cuba
van a jugar un papel importante en la reconstrucción
de la nación. Uno piensa en Osvaldo Payá,
Leonel Morejón Almagro, Gustavo Arcos Bergnes,
Vicente Escobar, Vladimiro Roca, Marta Beatriz
Roque, René Gómez Manzano, Félix
Bonne, Raúl Rivero y muchos, muchos otros.
Y, por supuesto, en todas las personalidades del
exilio que han luchado y siguen luchando por la
libertad de Cuba. Pero lo importante es comprender
que a nadie le van a venir a dar ninguna dirección.
La dirección se gana en la práctica,
con iniciativas movilizadoras y que promuevan
el cambio. Nos falta por andar. No sería
extraño que todavía no conociéramos
a algunas de las figuras más importantes
del futuro de nuestro país. Y, para mí,
la característica más importante
de los futuros dirigentes es su respeto por el
estado de derecho. Havel, por ejemplo, preocupadísimo
por limitar los poderes de su gobierno. Ese es
el ejemplo. Eso es realmente extraordinario, poner
los principios por encima de las ambiciones personales.
Lo otro, querer ser un caudillo, querer monopolizar
el poder hasta la muerte, es lo que quiere cualquier
hombre vulgar, cualquier resentido. Es querer
ser un Fidel Castro más.
Tomado
de contactomagazine.com