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El Sandwich Cubano

Por MARIO J TORRES


El pueblo de Cuba, dividido y castigado por nefasto régimen por 47 años, recuerda el cuento de Giovanni Boccacio: Cornudos y Apaleados donde el protagonista recibía una doble penitencia como reza el título. En el caso de Cuba, su pueblo real, y no los cubanos artificiales pagados dentro y fuera de la isla por el sistema para desmentir verdades y desacreditar testigos guiados por el oportunismo de su amo, ha sido por décadas "emparedado", en Cuba por la garra opresora, malvada, destructora, intrigante, abusadora y tenebrosa de Fidel Castro y en el exilio, por las falsas promesas y las raras reacciones de sus supuestos amigos y aliados, el gobierno americano, el cual, ha sido por un lado generoso en acoger y dar una nueva y mejor vida a refugiados e inmigrantes durante estos años pero extraña e inexplicablemente se muestra ajeno e impasible ante el sufrimiento de ese pueblo y a veces parece contribuir con ese enemigo común, ignorando los justos reclamos del dependiente exilio cubano-americano y traicionando su confianza, como si estos ciudadanos fueran de segunda clase o como si quisieran complacer al demonio caribeño en cada una de sus jugadas o estratagemas o en cada arriesgado intento de salvación de los rehenes de la isla de las garras de su verdugo.

Mientras que los siempre oportunos "segurosos" a sueldo del tirano comunista, vigilantes de los medios de comunicación y de la opinión pública tratan de confundir a los verdaderos patriotas del exilio con labebotas de un gobierno que realmente no les hace caso e intentan considerarlos como agentes del mismo, tratando de quitarles su autodeterminación, los celosos y desinformados latinomericanos, desconocedores de la increible tortura a que está expuesto el pueblo cubano, también juzgan al exilio como exagerado y deseoso de destruir los "logros" de un pais, que en sus inocentes y lavadas mentes, piensan que vive feliz. Parece que las miles de tumbas del Estrecho de la Florida no los acaban de convencer.

Dentro de la isla entretanto, el pueblo cubano, principal víctima del trágico capricho y ensañamiento de su desalmado gobernante, más muerto que vivo ya y en huelga de hambre involuntaria, solo ve a los Estados Unidos como un puente de salvación, pero debido a su estado de ceguera, sordera y oscuridad total desde el fondo de su cueva, desconoce los tejemanejes y recovecos de diversas opiniones, intereses y estrategias que están cavando su tumba de forma más tétrica y profunda y solo sabe que algo anda mal cuando luego de arriesgar su vida en el mar, es regresado a su calabozo por cualquier caprichosa ley.

Es cierto que para este gobierno se puede aplicar el dicho de "La Habana no aguanta más" pero los que ya estamos aquí no podemos olvidar que vinimos por las mismas razones que vienen los de ahora y que estos también merecen salvar sus vidas y además, si muchos de los que llegan como refugiados, tienden poco después a volver al lugar de sus penurias o a enviar dinero a la isla no es por una payasada o falta de principios sino porque dejaron detrás un pedazo de sus vidas que no pudo acompañarlos.

Como cumbre de insólita injusticia, el solitario, aislado e incomprendido exilio cubano, compuesto por el balsero todavía medio ahogado y quemado por el sol, por el ex-preso político con las rejas aun marcadas en el rostro, por la hija del padre fusilado, por la madre del hijo ahogado en el mar, por la inadaptada y traumatizada familia venida por lotería de visas, por el ahora desencantado que cruzó tres paises para llegar, por el que perdió sus propiedades allá y ya peina canas de añoranza, tiene que soportar que no le crean y le ignoren o que además lo consideren como mafioso, revoltoso, exagerado, mentiroso o ambicioso y para colmo ha tenido que aprender a ser juguete de las decisiones e intereses de dos gobiernos que contradictoriamente dicen ser enemigos pero que contribuyen a asfixiarlo como si lo comprimieran entre dos paredes o como si lo enterraran vivo sin oir sus gemidos, solo con la única esperanza real de que Dios algún día les suspenda su condena.

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