
Es
reconocida por los cubanos como la reina de los
campos, por la majestuosidad de su estructura,
por su peculiar talla, la utilidad que reporta
y por ser, además, el más numeroso
de los árboles de la Isla.
La Palma Real cuyo nombre científico es
Roystonea Regia O.F. Cook, pertenece a la familia
de las palmáceas, es un árbol elevado,
erecto que alcanza generalmente entre cuarenta
y concuenta pies de altura, coronado por un bellísimo
penacho de hojas pinnatisectas, capaz de sucitar
tal admiración que muchos poetas y músicos
han cantado a su elegancia.
Florecen y crecen sus frutos durante casi todo
el año y desde tiempos inmemoriales fue
utilizada por los aborígenes cubanos para
satisfacer algunas de sus necesidades más
vitales, desde la comida para los animales de
crianza hasta la madera para la construcción
de las casas y las hojas para cubrir sus techos.
Su gallarda presencia en el Escudo Nacional, representa
la libertad e independencia de la joven república
cubana, símbolo de la lozanía y
feracidad de su privilegiado suelo, al mismo tiempo
que el más util de sus árboles.