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preguntas sobre Cuba: La Isla Castrada
Asociación
Iberoamericana por la Libertad
Libertad
Digital
Viernes
25 de noviembre 2005
"Europa
puede ayudar mucho a una Cuba democrática,
y la mejor manera de hacerlo es brindar un apoyo
sincero a la oposición"
1. ¿Cómo era, realmente, la Cuba
inmediatamente anterior a la revolución?
En el orden político, era una corrupta
dictadura, repudiada por la mayor parte de la
población. El 10 de marzo de 1952 el general
Fulgencio Batista dio un golpe militar y derrocó
al presidente constitucional, Carlos Prío
Socarrás. Ese Gobierno ilegítimo,
perpetrador de numerosos crímenes, duró
hasta la madrugada del 1 de enero de 1959, fecha
en que Castro sustituye a Batista y se convierte
en el hombre fuerte de Cuba, hace aproximadamente
47 años.
En el orden económico, en cambio, la situación
era mucho más halagüeña. Desde
1940, el país vivía un período
de crecimiento y se situaba –junto a Argentina,
Chile, Uruguay y Puerto Rico– entre los más
desarrollados de América Latina. El Atlas
de Economía Mundial de Ginsburg, publicado
en aquellos años, colocaba a Cuba en el
lugar 22 entre 122 naciones escrutadas. El per
cápita de los cubanos en 1953 era semejante
al de Italia.
En el orden social el cuadro tampoco era negativo.
Un 80% –altísimo en la época– de
la población estaba alfabetizada, y los
índices sanitarios eran de un país
desarrollado. La mejor prueba de las condiciones
de vida en Cuba es que, en esa época, era
un país receptor de inmigrantes europeos.
Españoles y, en menor medida, italianos
solían emigrar a la Isla en busca de un
mejor nivel de vida. En 1959 la embajada cubana
en Roma tenía archivadas 11.000 solicitudes
de inmigración de otros tantos campesinos
y obreros italianos dispuestos a trasladarse a
Cuba.
2. ¿Era un prostíbulo de los estadounidenses?
Ni un prostíbulo ni un garito. En La Habana
había una docena de casinos, y el país
tenía un bajísimo índice
de enfermedades venéreas, lo que demuestra
que no podía ser un prostíbulo de
nadie. No obstante, como viejo y activo puerto
de mar, la capital tenía una zona de tolerancia
semejante (aunque menor) que la que hay en Barcelona.
El turismo norteamericano, por otra parte, solía
ser familiar. La prostitución, en cambio,
era un fenómeno semejante al de todas las
sociedades iberoamericanas. La mayor parte de
los clientes eran los propios cubanos. Curiosamente
–como cuentan corresponsales y viajeros–, es hoy
cuando Cuba se ha convertido en un gran prostíbulo
para extranjeros que participan –como ocurre en
Tailandia– del turismo sexual, aprovechándose
de las infinitas penurias económicas del
país.

3. ¿Hasta qué punto controlaba EEUU
la economía?
Hasta el 14% de las inversiones, y ese porcentaje
se concentraba en el azúcar, las minas,
la comunicación y las finanzas. Sin embargo,
desde los años 30 la influencia del capital
norteamericano era descendiente, en favor del
local. En ese período otros 50 ingenios
azucareros pasaron de manos norteamericanas a
manos cubanas –que en 1958 ya poseían los
dos tercios–, y la banca privada nacional llegó
a controlar el 61 % del capital. En 1939 apenas
era el 23 %.
4. ¿La fuerte oposición norteamericana
a las reformas de la revolución obligó
a Castro a tomar el lado de la URSS y los comunistas?
No es eso lo que Castro dice. Castro suele afirmar
–lo hizo frente a las cámaras de la televisión
española– que él era marxista leninista
ya desde que estaba en Sierra Maestra luchando
contra Batista; pero "no lo decía
para no asustar a los cubanos". Según
Castro, la hostilidad norteamericana aceleró
un enfrentamiento que era, por demás, inevitable
dentro del contexto de la Guerra Fría.
5. ¿A qué se debe el embargo norteamericano
contra el Gobierno de Castro?
A las confiscaciones sin compensación de
las propiedades estadounidenses ocurridas a principios
de los 60, y evaluadas en unos 1.800 millones
de dólares. También, qué
duda cabe, es una medida de carácter político
encaminada a debilitar al régimen de Castro.
6. ¿En qué consiste el embargo?
En esencia, se trata de una orden a las compañías
norteamericanas para que no comercien con Cuba,
y a los ciudadanos de ese país para que
no gasten dinero en la Isla. Hay otras previsiones
menos importantes, como la prohibición
de tocar puerto norteamericano, durante seis meses,
a cualquier barco que haya atracado en un puerto
cubano.
7. ¿Afecta sustancialmente a Cuba el referido
embargo?
No de la manera que popularmente se cree. En realidad,
Cuba compra en el extranjero cualquier producto
norteamericano que necesite, como puede comprobar
cualquier turista que visite una diplotienda o
un buen hotel. Usualmente, Cuba compra en Panamá,
Venezuela, Canadá, Colombia o República
Dominicana.
Por otra parte, casi todos los países comercian
con Cuba libremente. Sus principales socios comerciales
en Occidente son, precisamente, los mejores aliados
de USA: Canadá, España, Francia,
etcétera. No existe un producto que Cuba
necesite que no pueda comprar en el extranjero
(si tiene divisas para pagar), o un producto de
exportación que no se abra paso en el mercado
internacional (si tiene buena calidad y precio).
El embargo americano afectó a Cuba en los
años 60, porque toda la maquinaria era
de ese origen, pero ya en la década de
los 70 Castro proclamó la total derrota
del imperialismo en materia de embargo. Para 1973
todo el parque industrial y los vehículos
provenían del Este.
8. Si el embargo no afecta a Castro, ¿por
qué EEUU no lo levanta?
Básicamente, porque la comunidad cubanoamericana
(3.000.000, si sumamos exiliados y descendientes),
avecindada en el Condado de Dade (Florida) o en
Nueva Jersey, no lo quiere, y ninguno de los dos
grandes partidos –ni demócratas ni republicanos–
están dispuestos a sacrificar el voto cubano.
También lo mantienen por inercia. Es la
política que está ahí desde
la época de Eisenhower y Kennedy, y los
dirigentes de la Casa Blanca o del Capitolio ven
más riesgos en modificar la estrategia
que en mantenerla. Por otra parte, Cuba no es
una pequeña y desvalida isla del Caribe.
Es casi tan grande como Austria y Suiza combinadas,
y tuvo un ejército de miles de soldados
en África durante más de 35 años.
9. Si no es por el embargo, ¿por qué
pasa hambre Cuba?
Por dos razones. La primera es la desaparición
del subsidio soviético. Los países
del Este –especialmente la URSS– compraban azúcar
a la Isla a precios muy altos, y le vendían
petróleo a crédito y a bajo precio.
Incluso le regalaban más de tres millones
de toneladas de crudo al año, petróleo
que Cuba podía reexportar. Ese subsidio
se calcula en más de 5.000 millones de
dólares al año, y a lo largo de
tres décadas sobrepasó los 100.000
millones, de acuerdo con la cifra aportada por
la historiadora Irina Zorina, de la Academia de
Ciencias de Rusia.
La segunda razón es el ineficiente sistema
de producción, con el agravante añadido
de la dependencia que creaba a Cuba comerciar
con la URSS en condiciones tan ventajosas. Eso
explica que el país importara más
de la mitad de los alimentos que consumía,
y que paulatinamente redujera el volumen de intercambios
con Occidente. En 1970, el establecido entre Cuba
y el Este representaba el 60% de todo el comercio
de la Isla. En 1991 ya llegaba al 85%. Al desaparecer
la URSS y plantear Rusia los vínculos económicos
a precios de mercado, Cuba apenas dispone de 1.700
millones de dólares de exportaciones, mientras
tiene que importar del exterior más de
8.000 millones. Por otra parte, Cuba –que no paga
su deuda externa desde 1986– debe unos 12.210
millones de dólares en Occidente, y prácticamente
nadie en el mundo le ofrece crédito.
10. No obstante, el Gobierno de Castro reclama
grandes logros en educación y sanidad.
Y son ciertos... hasta un punto. Es verdad que
Cuba cuenta con una extendida red escolar y numerosos
centros sanitarios, pero todo eso no es el resultado
de un aumento de la riqueza, sino del subsidio
soviético. El problema ahora consiste en
cómo mantener esa estructura de servicios
si el país, con once millones de habitantes,
exporta menos que Costa Rica (3.500.000) y el
70% del parque industrial está paralizado
por falta de energía eléctrica,
piezas de repuesto o insumos.
11. En todo caso, Cuba está mejor que Haití
o que otras naciones del Tercer Mundo.
En efecto. Pero a Cuba hay que compararla con
los países con que se le comparaba en 1958.
Por ejemplo, Argentina, Uruguay, Chile, Puerto
Rico, Costa Rica o España. Treinta y cinco
años después de iniciada la revolución,
Cuba está infinitamente peor que cualquiera
de ellos. Puerto Rico, que también es una
isla antillana, y que recibió, como Cuba,
un enorme subsidio de una potencia extranjera,
con sólo tres millones de habitantes exporta
diez veces lo que exporta Cuba, y en las últimas
tres décadas ha pasado de ser un país
exportador de azúcar a ser un país
industrializado.
12. ¿Hay alguna salida a la crisis económica?
Ninguna... a no ser que se cambie de sistema.
Aislada por su modelo político, sin crédito,
terriblemente endeudada, sin reservas, sin stocks,
con graves problemas en las infraestructuras,
la predicción más razonable es que
Cuba estará cada vez peor. Producirá
cada vez menos porque tendrá cada vez menos
recursos para importar insumos con los que poder
producir . 
13. En estas circunstancias, ¿cómo
se mantiene Castro en el poder?
Porque no hay quien se pueda rebelar. La capacidad
represiva del régimen es enorme. La policía
política tiene cerca de 100.000 agentes.
El ejército cuenta con 350.000 soldados.
El Partido Comunista y los funcionarios del Gobierno
alcanzan el millón. Hay otras organizaciones
paramilitares que también impiden el desbordamiento
popular. Las más efectivas son los Comités
de Defensa de la Revolución y las Brigadas
de Respuesta Rápida, turbas organizadas
por el Partido Comunista que golpean en las calles
o en las casas a quienes se atreven a manifestar
públicamente su disidencia. El Gobierno
tiene, además, el monopolio del transporte,
de las comunicaciones, de la información
y hasta del suministro de comida y agua.
14. ¿Hay muchos presos políticos?
Decenas de miles, si incluimos a los que van a
la cárcel por tratar de escapar en bote
o a los que compran y venden alimentos en el mercado
negro para poder subsistir. Unos cuantos centenares,
sólo, si nos atenemos a calificar como
presos políticos a quienes han sido condenados
por delitos contra la "estabilidad del Estado".
En todo caso, se calcula que el número
de presos –políticos y comunes– asciende
a más de un cuarto de millón. Esa
cifra es cuatro veces la que tiene España,
pese a que España tiene cuatro veces la
población de Cuba.
15. ¿Se tortura en las cárceles?
Es lo que aseguran Amnistía Internacional,
la Comisión de Derechos Humanos de la ONU,
la OEA y numerosos organismos de prestigio. Es
lo que cuentan las propias víctimas cada
vez que pueden hacerlo. No se tortura con picanas
eléctricas, pero sí con las técnicas
aprendidas del KGB. Durante el periodo de detención
es frecuente que a los acusados no los dejen dormir.
Otra tortura consiste en confinarlos en celdas
cubiertas por varios centímetros de agua,
mientras un potente chorro de aire frío
mantiene la habitación helada. El propósito
es obligarlos a confesar sin dejarles marcas en
el cuerpo. El centro de detenciones donde más
se tortura es el conocido como “Villa Marista”.
Una vez condenados y en la cárcel, las
golpizas son frecuentes. Cuando se les quiere
castigar, no es inusual que se les introduzca
en una especie de ataúd (lo llaman “gaveta”),
donde no pueden moverse. Así los mantienen
semanas completas. Como es predecible, el régimen
alimenticio es terriblemente malo, al extremo
de que abundan las enfermedades carenciales (beriberi,
pellagra, escorbuto).
16. ¿Es cierta la complicidad del Gobierno
de Castro con el narcotráfico?
Tres libros dan cuenta detallada de esos vínculos:
el de Andrés Oppenheimer Castro's Final
Hour (La hora final de Castro), ganador del Pulitzer
en EEUU; La loi des corsaires (La ley de los corsarios),
del ex agente del Ministerio del Interior de Cuba
Jorge Masetti, y El gran engaño, de José
Antonio Friedl. Las conexiones entre el Gobierno
de Castro y los narcotraficantes comenzaron en
la década de los 70, y no se han detenido
ni siquiera tras los fusilamientos del general
Arnaldo Ochoa y del coronel Antonio de la Guardia,
en 1989.
17. ¿Es cierta la relación del Gobierno
de Castro con grupos terroristas extranjeros?
Castro mismo, durante muchos años, proclamó
"el derecho de la revolución"
a participar en las batallas internacionalistas.
De ahí los vínculos con casi todos
los grupos guerrilleros y terroristas que han
existido o existen en Occidente desde la década
de los 70. La ETA, el ELN de Colombia, las Brigadas
Rojas de Italia, los tupamaros uruguayos, los
miricos chilenos, etcétera. En el verano
de 1993 Castro se negó a pedir a sus compañeros
colombianos del Ejército de Liberación
Nacional que abandonaran las armas.
En Cuba viven numerosos terroristas latinoamericanos,
y algunos españoles, confundidos con delincuentes
internacionales, como el narcotraficante Robert
Vesco. Durante muchos años todos esos grupos
guerrilleros se adiestraron en Cuba, y perpetraron
numerosos delitos junto a los servicios de inteligencia
y contrainteligencia cubanos, especialmente secuestros
y asaltos a entidades bancarias o financieras,
que les proporcionaron muchos millones de dólares
(v. La Loi des Corsaires). Sin embargo, la penuria
económica y el fin del proyecto comunista
en el mundo han hecho que el castrismo haya renunciado
a la violencia revolucionaria internacionalista,
aunque no a la lealtad personal de los viejos
camaradas, que siempre pueden encontrar en la
Isla un refugio a prueba de extradiciones.
18. ¿Qué nivel de popularidad real
mantiene Castro?
Aunque no hay duda de que se trata de un líder
carismático, es difícil que un gobernante
mantenga su popularidad tras casi medio siglo
de dictadura y un prolongado declive del modo
de vida de los ciudadanos. Ningún pueblo
del mundo mantiene su apoyo a un Gobierno en esas
circunstancias. No obstante, el grado real de
rechazo sólo podrá medirse cuando
haya unas elecciones libres en las que se pueda
seleccionar entre diversas opciones.
19. Pero en Cuba hay una suerte de elecciones,
¿y no es eso lo que reflejan los resultados?
Son elecciones de partido único y de total
intimidación a la oposición. Cuando
algunas personas independientes trataron de participar
como candidatas fueron golpeadas o amenazadas.
Eso les ocurrió –por ejemplo– a los conocidos
disidentes Elizardo Sánchez y Oswaldo Payá.
Nadie puede asegurar cómo, pero parece
que el régimen, tras proclamar numerosas
veces entre 1989 y 1992 que "la Isla se hundiría
en el mar antes que abandonar el marxismo leninismo",
está dispuesto a olvidar el modelo comunista
y a sustituirlo por una extraña combinación
de capitalismo y comunismo, en la que los cubanos
de la Isla son los únicos que no pueden
convertirse en propietarios.
20. ¿Cómo va a terminar el castrismo?
Eso no se puede predecir con exactitud, porque
impredecible siempre ha sido el dirigente cubano.
El castrismo pudo “morir” en 1962, durante la
Crisis de los Misiles, cuando irresponsablemente
el dictador alentó, y casi provoca, una
conflagración nuclear. Personajes que estuvieron
muy cercanos a Castro y que pertenecieron a su
guerrilla han alertado de un Castro deseoso de
terminar sus días buscando una provocación
con los Estados Unidos. Castro siempre se ha oído
a sí mismo, y su entorno sólo ha
sido estructurado con el objetivo de cumplir sus
órdenes, por muy disparatadas que éstas
puedan ser.
Lo más probable es que el castrismo muera
con Castro. Y para aumentar esa probabilidad es
crucial un apoyo de las naciones democráticas.
Europa puede ayudar mucho a una Cuba democrática,
y la mejor manera de hacerlo es brindar un apoyo
sincero a la oposición pacífica,
que es la única dispuesta a dialogar sobre
el futuro en democracia de la Isla.