
La joven que arribó a EE UU en una caja
de madera y los patakines de la traición
afrocubana.
NATIVIDAD
TORRES DÍAZ
En los alrededores de los primeros días
del mes de septiembre del año 2004, nos
tropezamos con un insólito y singular hecho
que dejó a todos en una pieza. Se trató
del arribo a Miami, nunca antes visto, de una
joven cubana en una caja de madera, a través
de un vuelo procedente de las Bahamas, como cualquier
paquete de correo común.
Llevaba como único alimento y equipaje
una botella plástica con agua; y como compañía,
la luz que emanaba de su equipo celular. Sorprendente
situación para algunos y sospechosa para
otros, que no alcanzaban a comprender la milagrosa
travesía. Milagrosa, porque además
ocurrió en un mes muy especial, llamado
tradicionalmente en Cuba el "Mes de las Vírgenes".
En el mismo se celebran las devociones a la Virgen
de Regla, el día siete de septiembre; a
la Virgen de la Caridad del Cobre, el día
ocho, y a la Virgen de las Mercedes, el 24.
En este mes usualmente acontece y se espera algún
suceso de este tipo. Sanaciones, absoluciones
y perdones, son característicos de esta
temporada en Cuba. Por ejemplo, durante el período
de los noventa, se produjo el fenómeno
del "Mar de Leva", donde el agua del
mar subió y alcanzó más de
un metro de altura, desde el Malecón hasta
las calles C y Línea. Esto dejó
a su paso una estela de peces, arena, caracoles
y algas marinas, sin que hubiera caído
ni una sola gota de agua de lluvia.
Resulta muy interesante observar que todos estos
hallazgos coinciden con una serie de historias,
llamadas patakines, pertenecientes a los signos
de Ifá, de la cultura Yoruba o Lukumí,
tan arraigadas a las tradiciones cubanas en la
actualidad. Y aún más interesante
resulta ver las aplicaciones que se desprenden
de estas prácticas para la solución
y el desenvolvimiento de la problemática
diaria del cubano; tal es el caso de la acción
de Sandra de los Santos, de convertirse en un
bulto postal con la ayuda de sus amigos.
'El rey vendrá del mar'
Según relata el Oddun de Ifá "Obbe-roso",
un rey de mal gobierno en África, improductivo
e inseguro, comenzó a temer de ciertos
vasallos con proyecciones competentes a su reinado.
Uno de ellos se convirtió en un verdadero
peligro para él, por lo que urdió
un plan para desaparecer al personaje, que se
había convertido en su irrevocable sustituto.
Así las cosas, ordenó la fabricación
de una caja de madera, donde colocó el
cuerpo con vida del temido personaje, que fue
lanzado al mar en la noche, sin rumbo alguno,
por sus seguidores.
Al unísono, en un pueblo cercano al suyo,
cortesanos y vasallos de ese reinado lloraban
con tristeza y desolación la pérdida
de su muy querido e inolvidable mandatario; mientras
que el Consejo de Ancianos trataba de desentrañar,
con la ayuda el oráculo de Ifá,
la designación de un nuevo rey.
Para
el asombro del pueblo y del Consejo, la asignación
no se dirigió a ninguno de los presentes,
sino que extrañamente apuntó al
mar, advirtiendo que el nuevo rey llegaría
por esta vía. La espera e incertidumbre
embargaron durante varios días a la población,
en la que además se hallaban los reyes
invitados de otros pueblos cercanos para celebrar
la toma de posesión y ceremonia de coronación
del nuevo gobernante.
Allí se encontraba, como era de esperar,
el susodicho rey, anciano, repudiado y detestado
desde siempre por su pueblo. Departía y
conversaba desenfadadamente, en agradable charla
con sus homólogos, cuando fue interrumpido
súbitamente por los gritos y las voces
que venían de la orilla del mar. Los asistentes
se pusieron de pie, observando a un grupo de hombres
acercarse corriendo, cargando una caja de madera;
todos estaban invadidos por la sorpresa y sus
rostros reflejaban la intriga.
El jefe del Consejo, adelantándose, dio
inmediatamente la orden de abrir la caja, y frente
a la perplejidad de la multitud, salió
de ella el hombre desconocido a quien el oráculo
había designado. El malévolo rey
invitado, que había tramado el siniestro
ardid, abrió los ojos desmesuradamente,
sin salir de su estado catatónico, frente
a los gritos de loa y "viva el rey recién
llegado" de los habitantes de la región.
El extranjero fue acogido como corresponde, aclamado,
agasajado y honrado.
La acogida a Sandra de los Santos
Olofi había escuchado con agrado los ruegos
de su pueblo y contestado con atinada y clara
respuesta. De la misma manera fue acogida Sandra
de los Santos, auxiliada con una beca para estudios,
apadrinada por un matrimonio cubano, invitada
a programas de la radio y la televisión,
donde todos pudimos conocer de su proeza; agasajada
con múltiples regalos, entre ellos hasta
un automóvil nuevo, y finalmente aceptada
en un nuevo país.
Toda la cultura exportada de África a las
Américas por los esclavos, en especial
a Cuba, y cuyas raíces han estructurado
gran parte de la cubanía, la mística
y el sabor cubano, también ha contribuido
al fundamento de la fe, el carácter y el
valor. Esta cultura ha conformado una sabia filosofía
popular y un espacio político-social, cerrado
para los desposeídos y vulnerables, ayudando
a reconstruir su estima y su entorno.
Desconozco si Sandra es una conocedora de sus
tradiciones, una iniciada, una simple receptora
de los cuentos de sus abuelitos, una inteligente
aplicadora de conceptos, o una iluminada casual.
Como quiera que sea, es parte ya de la historia
de la mujer cubana.
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