
Otro primero de enero, otro aniversario…
Miguel
Fernández-Díaz, Pembroke Pines
Fidel Castro (1926-¿?) conmemora otro aniversario
del triunfo de su revolución con la esperanza
de superar su propia marca de permanencia en el
poder. El periodista francés Jean-François
Fogel sacó mal la cuenta cuando señaló
que ya había sobrepasado la cota de 45
años y 302 días alcanzada por el
Camarada Kim-Il-Sung (El País, Madrid,
octubre 29, 2004). El punto de partida de Fogel
fue el primero de enero de 1959, que no entraña
el ascenso de Castro, sino la caída del
dictador precedente, Fulgencio Batista.
Según
la Agencia de Información Nacional (AIN),
el Comandante en Jefe "se vio urgido a tomar
las riendas del poder" el 17 de enero de
1959. No cabe duda de que el cubano vivo acabó
por sobrepujar al norcoreano muerto y puede alzarse
con otro récord Guinnes, aparte del discurso
más largo en la ONU (4 horas y 29 minutos,
el 26 de septiembre de 1960).
Quedaría
por validar otra plusmarca mundial que él
mismo se atribuyó el 26 de julio de 1999:
la fragua de por lo menos 637 atentados en su
contra. Aunque los prolongados discursos de Castro,
a menudo más extensos que aquel de la ONU,
dan motivos de sobra para intentar eliminarlo
tantas veces, la cifra espanta por la distancia
hasta el próximo competidor: Charles De
Gaulle (1890-1970) sobrevivió a sólo
31.
Desde
que Hebert Matthews publicó su estudio
biográfico Fidel Castro (1960) se sabe
que el Comandante advirtió: "Nadie
va a ponerme una camisa de fuerza" (página
324). Al menos con su revolución hace lo
que le da la gana: declararla socialista (abril
de 1961), proclamar un cuarto de siglo después
que "¡Ahora sí vamos a construir
el socialismo!" (abril de 1986) y apearse
luego, tras la desunión post-soviética,
con que deben preservarse "las conquistas
del socialismo", porque este último
"nadie sabe bien qué cosa es"
(abril de 1992).
Castro
se aventuró a correr riesgos globales como
emplazar secretamente misiles soviéticos
en la Isla (1962) y llevar adelante la guerra
de guerrillas sin fronteras. Tras los fracasos
del Che en el Congo (1965) y Bolivia (1967) se
volvió hacia dentro y desencadenó
la "ofensiva revolucionaria" (1968)
para extirpar el capitalismo remanente en Cuba.
En
enero de 1968 había subido la parada al
Gran Timonel Mao Tse-tung (1893-1976). No sólo
por calificarlo de senil, sino también
por pedirle a los cubanos que no toleraran a gobernantes
"de más de sesenta años",
porque a partir de ahí se volvían
irresponsables. En septiembre de 1999 contradijo
su propia tesis: "Jamás me jubilaré
de la política".
Al
tomar conciencia de Isla, Castro planteó
la ambiciosa meta de producir diez millones de
toneladas métricas de azúcar como
prueba crucial para su revolución y compromiso
de honor nacional (Granma, marzo 24, 1968). El
19 de mayo de 1970 reconocía "que
no haremos los diez millones". Aunque dijo
no tener "pretextos [ni] excusas", recalcó
que proseguía la "lucha por los nueve
millones" (Granma, mayo 31, 1970). Luego
encubrió el resultado final (8,53 millones
en 280 días de zafra) con el eslogan carnavalesco
de "convertir el revés en victoria"
y el consuelo de haber roto la marca prerrevolucionaria
(1952) de producción: 7,29 millones, que
se hicieron en sólo 110 días de
labor.
Ahora
parece haberse dado cuenta de lo que ya el escritor
José Lezama Lima había precisado
hacia 1957: "Más que soluciones políticas,
el país necesita un administrador: un contador
público teocrático [que] ofrende
a los dioses la energía monetaria acumulada
en la hacienda nacional". Y mientras persevera
en los errores y caprichos no acaba de suceder
lo que otro poeta, Heberto Padilla, consideró
razonable para "escribir en el álbum
de un tirano" (Fuera del juego, 1968).
No
llega el día en que los vacilantes saben
lo que no quieren, ni Juan-el-gago ni Pedro-el-mudo
descubren su voz fuerte, ni los apabullados dejan
de ponerse de pie cuando Él entra. Se desvanece
(junio 23, 2001), cae con estrépito (octubre
20, 2004) y hasta padece del Mal de Parkinson,
pero hasta ahí la historia de su muerte,
que sólo trae más muerte y más
historia.
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