
Por
Francisco Morales
New
Jersey
Aqui
vamos de nuevo. El exilio no ha sido excusa para
abandonar la causa por la que una vez luchamos.
Tal vez sea la única forma de recuperar
una memoria que las más de las veces nos
traiciona fugándose con el olvido.
Todavía
guardo la impresión de aquella primera
vez que te conocí. Tenias 21 años
y tu conciencia, que no caminó por el lado
más fácil, había escogido
la palabra como denuncia de un régimen
generoso en mentiras y atropellos. Yo tenía
23 y pertenecía a esa multitud que malvivía
reprimiendo su rabia. Y aunque ambos crecimos
bajo las mismas consignas, los muñequitos
rusos, la promesa del hombre nuevo y la mirada
atenta del poder yo elegí un silencio que
no era menos culpable de la tragedia que todavía
sufre Cuba.
No se por qué siempre he tenido la impresión
de que nuestra generación ha ido a ciegas,
que somos un desproyecto. Es como si toda esa
doblez que hemos vivido -aplaudir cuando debimos
abuchear, reir cuando debimos llorar, la impiedad
cuando era tiempo de amar- nos hubiera aniquilado
todas las esperanzas, nuestros sueños,
que muchas veces flotan a la deriva en una balsa
víctima de la caprichosa corriente del
golfo.
Gracias
a ti mi vida cambio por completo. El hecho de
ser mujer, de ser joven y renunciar a una vida
fácil me sacudió hasta tal punto
que yo tambien decidí quemar mis naves.
Asi empece a conocer el miedo de saber que puedes
desaparecer en cualquier momento,que tus conversaciones,
tus pasos y hasta tu vida íntima eran chequeados
cada minuto. Que desde ese momento era un file
mas para los diligentes muchachos de la policía
política. Que mi condena estaba dada mucho
antes que el veredicto. Que tus amigos te abandonaban
porque estabas loco,o porque te había dado
por la política. Y que nuestras vidas,y
la de nuestros seres pendían de la voluntad
de un viejo senil con delirios de grandeza.
Pasado
el tiempo llegó el momento de resumir y
cuando miré atras lo que veía era
una caricatura. No entendía como había
podido vivir tanto tiempo amordazado como todavia
muchos lo hacian. ¿Dónde había
quedado esa rebeldía que enfrentaba a estudiantes
contra otra dictadura no menos vil? ¿Será
este el hombre nuevo? ¿Es este el saldo
de tantos años de vigilancia, de revoluciones
culturales, de cultivar el odio? Lo que es peor,
cuanto durará esta apatía, hasta
cuando serán unos cuantos los que luchen
por el fin de la tiranía? Ninguna especulación
cabe aquí, el por qué Cuba es hoy
el último reducto de un estalinismo tardío
es algo que puede apuntar en muchas direcciones
sin ser ninguna de ella definitiva.
Llegó
el momento del precio y la cuenta salió
alta. Prisión, separaciones y esta diáspora
que tratamos de hacer fructífera. Todos
conservamos -tanto los que partimos como los que
guardan prisión- ese momento último
donde nuestra mente fijó en un close-up
el pedazo donde nacimos, donde crecimos, los rostros
que amamos. Para los que pudimos salvar nuestro
pellejo el recuerdo duele más que una muela
cariada. Puede que nuestra única cura sea
como Martí darle a “Cuba que sufre la primera
palabra”, como descubrí una vez por ti,
tal vez el único remedo a ese desastre
es cederle el lugar a la voz que desnuda al Rey
y lo pone en ridículo. Por lo menos mientras
viva eso es lo que haré, como tu, daré
la batalla hasta que un día Cuba sea libre.
Francisco
Morales es un joven disidente exilado en New Jersey
y fundador de la Juventud Liberal Cubana. Es Colaborador
de Contactocuba.com .
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